Ya conocemos los ganadores de la 37ª edición de los Premios Kodansha

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Hoy Otakucenter se hacía eco de una noticia importante para los aficionados al manga y amigos de las listas, los rankings y los tops. La treinta y sieteava edición de los premios Kodansha ha nombrado, un año más, a los ganadores de sus distintas categorías. Los ganadores recibirán un certificado y una estatua de bronce por valor de un millón de yenes (9700€ aproximadamente).

La ceremonia de entrega de los premios se realizará en el Hotel Imperial de Tokio el 2 de julio, un clásico albergue de premios culturales. Y sin más historias, estos son los ganadores:

Mejor manga infantil — Dôbutsu no Kuni (Makoto Raiku)

Un bebé al que su madre ha abandonado recién nacido es adoptado por Monoko, una tanuki, que tendrá que criarlo haciendo frente a la oposición del resto de la fauna de la zona.

Mejor shonen — Shigatsu wa Kimi no Uso (Naoshi Arakawa)

Kosei Arima, un niño prodigio del piano, sufre una fuerte depresión tras la muerte de su madre que le impide escuchar las notas de su preciado instrumento. Dos años más tarde Kaori Miyazono, una hermosa violinista, luchará por hacer que Arima recobre su pasión por el piano y vuelva a desarrollar todo su potencial y su talento.

Mejor shojo — Ore Monogatari!! (Aruko y Kazune Kawahara)

Takeo Gouda es un joven estudiante con un cuerpo demasiado “desarrollado”, el bueno de Takeo mide dos metros y pesa 120 kilos. Por contra, su amigo de la infancia Sunagawa es un mujeriego y un experto “Doctor amor”.

Cierto día, el destino quiere que rescate a una joven chica de las manos de un pervertido durante un viaje en tren. Esto dará comienzo a una historia de romance entre Takeo y la bella desconocida.

Mejor manga general —  Gurazeni (Keiji Adachi y Jôkura Cozy) y Kangoku Gakuen (Akira Hiramoto)

Gurazeni cuenta la historia de Natsunosuke Bonda, un pitcher que juega en la primera división de la liga de béisbol japonesa y cuya ambición le lleva a obsesionarse con el salario de sus compañeros de equipo y sus rivales.

Al contrario que en muchos mangas de deporte, Bonda no es ni el mejor pitcher ni el más guapo, es su modo de ver el béisbol desde una perspectiva tan material lo que lo hace diferente.

Por su parte, Kangoku Gakuen nos lleva a la Academia Hachimitsu, que se dispone a admitir estudiantes masculinos por primera vez en su historia. Sólo cuatro acceden a ella, y Fujino Kiyoshi es uno de los afortunados que se encuentra con un panorama de 200 chiscas a uno. A pesar de todo, los cuatro chicos se encuentran aislados. Será entonces cuando investigarán sobre el extraño consejo de estudiantes que rige la escuela.