Se acerca el Salón

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Para el aficionado al manga hay dos fechas claves cada año: el Salón del Cómic en primavera y el del Manga en otoño. Dos eventos ideales para disfrutar de la afición, conseguir firmas de autores, comprar novedades, encontrar buenas ofertas, ver exposiciones, acudir a charlas o simplemente coincidir con los amigos. Con la ventaja o el inconveniente de que todo esto se desarrolla en Barcelona, y es que acudir hasta allí no es precisamente fácil para todo el mundo, pero sin duda merece la pena.

Hace años, cuando la logística en este mercado no estaba tan profesionalizada, ir al salón tenía una gran ventaja: poder comprar mangas no fáciles de encontrar en la localidad de origen y, si ésta no era uno de los grandes núcleos poblacionales, comprar las novedades antes de que saliesen a la venta en el resto de la península, porque podían retrasarse un par de semanas tranquilamente. Eso si no se agotaban como en el caso de Nausicaä (en su primera edición) o de Kenshin, y se retrasaba un poco más para ponerte los dientes más largos sabiendo que otros ya disfrutaban de ellos.

Por suerte, la logística se profesionalizó y actualmente el cómic ya no es algo tan alternativo y difícil de comprar, ¡si hasta los venden en El Corte Inglés! Todavía quedan pasos para ponerse a niveles de otros países, cierto, pero la cosa ha mejorado mucho. Y ese problema del retraso en llegar las novedades saloneras, desapareció. Hasta el punto de plantearse si merece la pena ir a Barcelona, gastarse los euros en el transporte, el alojamiento y el avituallamiento cuando puedes ir a comprar esos mangas frescos en tu tienda de siempre, sin agobios, sin prisas y sin robos, y poder comprar más al no tener que hacer frente a esos gastos. Eso hizo que las editoriales se planteasen guardar respeto al salón y distribuir sus productos días después, pero dicho planteamiento fue flor de un día y pasaron a esa deliciosa idea de distribuirlas no al mismo tiempo, sino antes, hasta llegar a la locura de este año, que gracias a Planeta y ECC el grueso de novedades lleva en la calle dos semanas.

Y es que claro, los salones son una gran oportunidad para dar a conocer tus productos al ofrecer ser visto por más de cien mil personas, muchas de ellas no tan enteradillas del mundillo (vamos, que no leen Hablando en manga) pero con posibilidad de comprar algún tomo. De esta manera las editoriales concentran sus novedades en estos eventos y hay un aluvión de números uno, de tomos aperiódicos, de productos especiales, y el bolsillo del lector habitual no da para tanto, tiene que elegir y puede que no se quede con el tuyo, por lo que lo mejor es adelantarse al Salón y ser el primero en ponerlas en la calle, para que se gasten los euros en lo tuyo y en el Salón ya se verá lo que hacen. Desafortunadamente esto genera un problema: si los expositores no venden en el Salón, no alquilarán más espacios, y sin esos alquileres no hay más salones, y sin salones no habrá visitantes ocasionales que podrían comprar alguna cosilla (o volverse compradores habituales, quién sabe).

Una manera de arreglar esto sería repartir esas novedades a lo largo del año. Hay muchos otros salones que con más apoyo podrían destacar un poquito más y volverse citas destacadas: el salón de Granada, el de Getxo, los eventos madrileños… Para todos los gustos. Con más actividades y cosas interesantes la gente se animaría a ir, más todavía si encima tienen la posibilidad de comprar algo nuevo. Por el momento las empresas han decidido apostar por otro día importante, el día del libro. Claro que este apenas se lleva un mes con el Salón del Cómic, así que no deja de ser un aperitivo con alguna cosilla adelantada.

En apenas quince años ha habido todos estos cambios, puede que pronto veamos otros. Así de momento este año el Salón del manga se celebrará en una súper feria de muestras. Lo que está claro es que habrá que seguir gastando dinero. Y que siga.

  • Moroboshi

    Desde el punto de vista de las ventas es como dices. Para los enteradillos como nosotros el Salón ya no es el evento en el que compramos las novedades, y probablemente aunque salieran aquel día las buscaríamos en nuestra tienda habitual, si tenemos la suerte de que nos hacen descuento por ser clientes fijos.

    Pero sí es un lugar en el que encontrar cosas que de otra manera es imposible, rellenar agujeros en colecciones que te has ido haciendo a lo loco, ver exposiciones, ver el ambiente, conseguir firmas de autores, etc.

    En cuanto a la asistencia de público lo cierto es que no afecta para nada y no tiene relación directa con las compras. Las cifras de visitantes hablan por sí solas, y es que cada vez va más gente. Hay muchas familias que pasan por taquilla para estar un par de horitas y se pueden ir perfectamente sin comprar nada. Por lo tanto una cosa es el beneficio que sacan las tiendas de ir al Salón y otra casi independiente es el que saca la entidad organizadora.

    En fin, que ni unos dejarán de organizar los salones, ni otros dejarán de aprovechar esos días de locura para exponer sus productos y hacer su agosto, ni el público dejará de ir por mucho que los cómics estrictamente hablando los haya comprado antes, o tenga pensado comprarlos en otra parte.