Gundam: el origen de una leyenda

gundam original

Tal día como hoy, un 7 de abril de 1979, llegaba a las televisiones japonesas cierta serie de robots que revolucionaría por completo el mundo de la animación tal y como se conocía hasta el momento; Mobile Suit Gundam, creación del director Yoshiyuki Tomino, cumple ahora 35 años y sigue causando furor dentro y fuera de las fronteras niponas; y lejos de agotarse como franquicia, sabe cómo reinventarse y hacer disfrutar a su público del mismo modo que lo hizo desde el principio. No son pocos los homenajes que se rinden este año al gigante blanco de metal: pese a la reciente finalización del spin-off Gundam Build Fighters, pronto llegará el último episodio de la aclamada Mobile Suit Gundam Unicorn, la nueva Gundam: Reconguista in G y la cuatrilogía de películas basadas en el manga Mobile Suit Gundam: The Origin, además de varios videojuegos relacionados. Por tanto, queda claro que la serie sigue gozando de una gran popularidad después de todo este tiempo, ¿pero cuál fue su origen? ¿Cómo llegó a crearse la serie de robots más querida de Japón? Para responder a esto, tenemos que viajar un poco en el tiempo.

Estamos en 1978. Series como Galaxy Express 999, El capitán Harlock o Conan, el niño del futuro empiezan a ocupar las parrillas televisivas, atendiendo la demanda de historias de ciencia-ficción y aventura que tan de moda están en esta época. Es en este contexto donde el director Yoshiyuki Tomino decide crear una nueva serie, un título que cambie por completo las convenciones de la animación y que, quizás, se convierta en un producto decisivo para el futuro de ésta. Tomino tenía ya bastante experiencia con los robots: durante los últimos años, había sido el encargado de dirigir algunas series como Yuusha Raideen, Chōdenji Machine Voltes V o Muteki Kōjin Daitarn 3. Esta vez, su intención era crear una historia mucho más madura: una epopeya bélica llena de drama y heroísmo que condenara los horrores de la guerra y que, así mismo, presentara a los robots como herramienta y no como protagonistas (de aquí la segmentación de la categoría “real robot” frente a la habitual entonces de “super robot”).

El proyecto recibió el título provisional de “Freedom Fighter Gunboy” y se empezaron a buscar patrocinadores para hacer frente a los gastos de producción. Con el boom de los robots en los setenta, los animes de este tipo suponían una estupenda publicidad para los juguetes derivados, así que era muy común que las jugueteras fueran las mecenas de los estudios para poder explotar la marca a su antojo. Clover fue la que más se interesó en el proyecto, aunque enseguida mostró su descontento al ver el diseño del robot protagonista, que era prácticamente gris y no atraería la atención de los niños. Evidentemente, la visión del director sobre un robot realista no contemplaba que éste fuera llamativo (¡¿a quién se le ocurriría hacer un arma de colorines?!), pero sabiendo que necesitaban el dinero como fuera, accedió a regañadientes a modificar su aspecto. Así pues, el robot adquirió los colores blanco, azul, rojo y amarillo tan representativos de su diseño.

El responsable de éste y del resto de gigantes metálicos fue, por cierto, Kunio Okawara. Okawara es un tipo muy respetado en la industria por sus numerosos diseños en series como Comando G, Hurricane Polymar, The King of Braves GaoGaiGar y la mayoría de los títulos de Gundam. Tomino le conoció durante la producción de Daitarn 3 y pensó que era el hombre perfecto para encargarse de su nueva obra. Por otro lado, el elegido para el diseño de los personajes fue Yoshikazu Yasuhiko, un artista con el que ya mantenía una larga relación (ambos trabajaron juntos en el estudio Mushi Pro. de Osamu Tezuka) y que recientemente había participado en la exitosa serie Space Battleship Yamato. Estos tres hombres fueron los responsables de hacer realidad el título que iba a cambiar para siempre la historia del anime. O eso pensaban ellos.

El mítico opening que lo empezó todo

Tras el estreno de Mobile Suit Gundam el 7 de abril de 1979, llegaron los primeros datos de audiencia. El resultado fue un completo fracaso: apenas un tres por ciento de cuota de pantalla, una cifra que estaba muy lejos de lo que esperaban y habían prometido. El horario nocturno, la historia dramática y el trato realista fueron algunos de los factores más problemáticos que empezaron a pasarles factura; los índices fueron bajando paulatinamente con cada nuevo episodio y los patrocinadores empezaron a ponerse nerviosos. Ante los datos tan desalentadores que estaban recibiendo, Tomino tuvo que resignarse a recuperar conceptos clásicos que estaba repudiando a toda costa, como el formato de «el malo de la semana» o el uso de partes transformables para el Gundam; unos recursos que chocaban de forma tremenda con el aire de realismo del que quería dotar a la obra, pero que suponían el único clavo ardiendo al que podían aferrarse: si los juguetes vendían, la empresa seguiría dándoles dinero.

Los cambios provocaron una gran presión sobre los animadores, que si bien ya tenían suficiente trabajo encima, ahora tendrían que acostumbrarse a nuevos y complicados diseños mecánicos de forma regular. Al final, el agotamiento se cobró su efecto sobre la persona más inoportuna posible, Yoshikazu Yasuhiko, que terminó hospitalizado por la gran fatiga con la que había estado cargando. Yasuhiko era el pilar principal en la cadena de producción y llegó a realizar la imposible cantidad de 2.000 acetatos en un solo mes, así que su pérdida fue un golpe durísimo para el estudio, que ya estaba en las últimas cuando llegó el último mazazo demoledor. Tras meses sin buenos resultados, la cadena decidió cancelar la serie después de 26 episodios.

Sin embargo, Tomino decidió no rendirse y se aplicó aquello de “el espectáculo debe continuar”. No fue fácil en absoluto; el estudio pasó por un auténtico infierno durante esas semanas y la calidad de la animación empezó a resentirse mucho después de que la historia se trasladara al espacio. De hecho, les empezaba a faltar tanto dinero que incluso el director tuvo que ponerse a dibujar cuadros clave para poder terminar los episodios, lo que da una idea de la complicada situación en la que se encontraban. Fue entonces cuando un salvador, un auténtico mesías, les mostró un rayo de esperanza: un joven Ichiro Itano se había trasladado unas semanas atrás desde Studio Musashi por recomendación de su antiguo compañero Mamoru Hamatsu, que había llamado su atención hablándole de los revolucionaros conceptos de Gundam.

gundam-itanoItano es uno de los grandes animadores que han trabajado en la industria japonesa y fue un gran añadido para la producción de la serie. Su obsesión con los detalles y con los movimientos realistas llegaron a marcar la diferencia a la hora de recuperar puntos en calidad, aunque quizás sus métodos estuvieran demasiado adelantados a la época y no todos le entendieran en ese momento. La historia de Itano está llena de leyendas como para hacer un libro para él solo, pero nos vamos a contener para contar sólo lo básico. La cosa es que Itano entró con Gundam a mitad de camino y enseguida se hizo notar en el estudio: en concreto, una de las cosas que más llamaba la atención era la distribución que hacía de los acetatos, muy distinta a la que haría un  animador tradicional.

gundam 1979

Digamos, por ejemplo, que un lápiz cae al suelo y el movimiento se refleja en cinco frames, viendo cómo va desde arriba hasta abajo. Itano no estaría contento con eso, sino que buscando el realismo, distribuiría ese movimiento de forma más efectiva en cuatro acetatos y guardaría el último para un pequeño rebote, haciendo más auténtica la caída del lápiz en cuestión. Puede parecer un cambio simple, pero la diferencia se nota. Y sin embargo, sus superiores pensaban que era demasiado complicado y que un intercalador novato como él debería centrarse en hacer su trabajo como todo el mundo. Pero claro, no conocían la tozudez del joven, que aprovechando los descansos del director de animación, rectificaba a escondidas las correcciones de éste. Para cabreo de sus jefes, el resultado se hacía evidente una vez completo el montaje, pero Tomino decidió dejarle hacer las cosas a su manera al ver lo efectivos que resultaban sus métodos.

Así pues, Itano lo dio todo por hacer de éste un gran anime y no tardó en subir puestos hasta encargarse de los cuadros clave. De su lápiz nacieron escenas tan famosas como el vuelo de los flamencos en Jaburo o el ataque de los cañones veloces del Elmeth. La ausencia de Yasuhiko permitió el crecimiento de nuevos animadores que, como él, se esforzaron por hacer mejor su trabajo y hacer realidad el sueño de un anime legendario. De hecho, pese a las dificultades, lo cierto es que el equipo estaba muy unido y en sincronía. Cuentan algunos que durante la preparación del episodio 28, Tomino y Yasuhiko se pusieron a llorar por la muerte de cierto personaje mientras repasaban el storyboard del capítulo. Los animadores presentes comprendieron la profundidad de la escena, pero por respeto a sus superiores, esperaron a que salieran de la sala para derramar también sus lágrimas. Tal era el grado de unión entre los miembros del estudio.

Pero siguiendo con la historia, y por si os habíais olvidado, seguía pendiente el anuncio de cancelación, que se haría efectiva en el episodio 39. Poco se esperaban en Sunrise que la noticia de este repentino final alertaría de inmediato a los fans más acérrimos, que no perdieron un minuto en arremeter contra la cadena enviando miles de cartas de protesta y colapsando las centralitas con sus llamadas. Curiosamente, y al contrario de lo que afirmaban los rumores, las figuras de Gundam se vendían como churros en los quioscos y jugueterías, por lo que tampoco la fabricante estaba dispuesta a que la cosa terminara tan rápido. Finalmente, y gracias al apoyo de todos, Tomino logró negociar una extensión de cuatro capítulos para la historia, un aplazamiento breve pero que sería muy simbólico. Los datos que se recogieron sobre el último episodio fueron de un 16,5% en índice de audiencia y una cuota de pantalla superior al 30%, unas cifras increíbles para un programa nocturno que, además, era un anime.

El tremendo éxito de Gundam en sus últimas horas, sumado a la repentina aparición de Bandai como nuevo patrocinador (algo insólito para una serie que ya había terminado), obligaron a la cadena a programar una rápida reposición de la serie en apenas un mes después de su final. Sin embargo, el director no terminaba de estar satisfecho del todo: debido a los recortes, había mucho material que se había quedado en el tintero y la animación se había resentido mucho por la hospitalización de Yasuhiko. Parte de las escenas eliminadas encontraron la forma de salir a la luz a través de la novelización por parte del propio Tomino, que la escribió tal y como la había concebido en un principio, sin la presión de los patrocinadores para convertirla en un productor agradable para el público infantil. Por otro lado, el director se las ingenió para conseguir que la productora Shochiku les financiara una trilogía de películas con las que presentar la historia con la mejor calidad posible.

Tráiler de la película Mobile Suit Gundam III: Meguriai Sora.
Nótese la mejora en la animación respecto a la serie.

Los tres films se estrenarían durante el transcurso de un año, una auténtica locura teniendo en cuenta que por lo general hacían falta más de seis meses para preparar uno solo, pero Tomino hizo uso de su famosa habilidad para editar material ya existente, de modo que el estudio ahorró en tiempo y dinero. La primera de las películas se estrenó en primavera de 1981; mientras que la segunda, titulada Mobile Suit Gundam II: Ai Senshi (“Los soldados del pesar”), haría lo propio en verano. La tercera y más interesante, Mobile Suit Gundam III: Meguriai Sora (“Encuentros en el espacio”) llegó en primavera del año siguiente y fue la más espectacular, debido a la aportación de Yasuhiko como animador principal del proyecto y a la inclusión de nuevas escenas que ampliaron las batallas de Solomon y la fortaleza A Baoa Qu.

Gundam consiguió, por fin, el éxito que se merecía, y no tardaron en surgir grandes grupos de fans que empezaron a promover en Japón lo que ahora conocemos como la “cultura otaku”. Algunos de estos aficionados, como unos jovencísimos Shōji Kawamori o Hideaki Anno, fueron muy influenciados por el impacto de la serie y así lo han demostrado en sus propias producciones animadas, como son las famosísimas Macross y Evangelion. También en las revistas se empezaba a notar el furor de esta nueva era del anime, con extensos artículos sobre la serie e incluso la aparición de varios fanzines especializados que ayudaron a difundir mejor la información sobre la historia y que también aportaron las suyas propias. La culminación de este nuevo afán por las series de robots y de ciencia-ficción llegó con la publicación del primer número de la revista Newtype, que evidentemente toma su nombre de los humanos evolucionados de la franquicia.

Ahora, 35 años más tarde, seguimos venerando al gigante blanco y a aquellos que hicieron posible su creación. Si bien el proceso fue tortuoso y el resultado algo incompleto, es innegable la importancia que tuvo Gundam a la hora de convertir el anime en un producto generalista que fuera más allá de un mero entretenimiento para la chavalada, y que sentó las bases para posteriores producciones que poco a poco irían modelando la animación japonesa como un bien cultural que se comería la mayor parte del espacio en la televisión y en los cines. En España no hemos tenido la suerte de vivir la fiebre de Gundam como sí ha ocurrido en otros lados de Europa, como Italia, pero parece que cada vez son más los otakus que empiezan a descubrir por qué es una leyenda y un icono de la industria.

Si sois de estos aficionados que ya conocen la obra de Tomino, espero que el artículo os haya aportado nueva información sobre cómo se hizo esta gran serie. Y si, por el contrario, todavía no os habéis adentrado en el absorbente mundo del Siglo Universal 0079, ¿qué mejor momento que éste para descubrir su grandeza?

gundam 35 anivversary

  • TheFuzzCanyon

    Me ha parecido un artículo realmente interesante, como muchos de los que hacéis en esta página.

    La verdad es que nunca he visto un anime de Gundam porque nunca he sabido por dónde empezar, pero supongo que el principio es una buena opción.

    Por cierto, a modo de sugerencia y petición personal, estaría muy bien que dierais páginas web u otras referencias de donde sacáis la información para escribir estos artículos, creo que la historia -tanto del manga y el anime como de sus obras más simbolicas- es bastante desconocida en España.

  • Sergi

    Increíble esto, vaya pasada de artículo.

  • Ashita

    Yo lo que pido es una lista donde nos digas el orden que debemos seguir los neófitos para entrar en el universo Gundam xDD

  • Mital

    Para empezar con Gundam se ve 0079, ya sea la serie de 43 episodios o, si no puedes con el relleno ni la quality, con las películas resumen. Después Z, luego ZZ y finalmente CCA.

    Bonito artículo y tal, pero lo sentí como volver a leer el episodio Sousei de Gundam-san xD

  • Hyrule-enciclo

    @TheFuzzCanyon: La verdad es que gran parte de la información de este artículo ha salido de entrevistas a los creadores que leí hace un tiempo y que ahora mismo no sé si sabría localizar, pero lo tendré en cuenta para posteriores artículos. 😉

    @Sergi: Ya te lo he dicho, pero… exagerao. XD

    @Ashita: Lo ideal sería empezar por esta primera o, en su defecto, por el manga Mobile Suit Gundam: The Origin que ha editado Norma. La historia original enlaza con otras varias en lo que se conoce como la línea temporal del UC (Universal Century, o “Siglo Universal”), que vendría a ser tal que así: Gundam>Zeta Gundam>Gundam ZZ>Char’s Counterattack (película)>Gundam Unicorn>Gundam F91 (película)>Gundam Victory. Luego hay otras series complementarias que normalmente están relacionadas con el conflicto que se muestra en la primera Gundam pero desde otro punto de vista, como The 08th MS Team o la excelente Gundam 0080: War in the Pocket.

    El resto de series no tienen ninguna relación entre ellas y también pueden suponer un buen punto de partida si no piensas profundizar mucho en el universo Gundam, pero por lo general, creo que los títulos que comprende la UC son mucho más interesantes y también los que han hecho que la franquicia haya tenido tanto éxito durante todos estos años.

    Como nota aparte, todo el que haya visto al menos una serie de Gundam debería ver la reciente Build Fighters, que pese a tener una premisa bastante chorra (peleas con maquetas de los robots) ha terminado siendo uno de los mejores animes del año pasado.

  • Pues eso es facíl, o empiezas por Gundam 0079 y sigues la lista. O empiezas con algo más ligero para abrir boca al mundo. Dos buenas sagas para empezar son Gundam Seed o Gundam 00. El unico problema de la primera nombrada es que tiene luego una carga de amor telenovelesco bastante grotesco. Si luego ves que te convencen los Mobile Suite. Es recomendable tirar por 079 o verte las 3 películas que las resumen (es más ligero pero no profundiza tanto) Ahora la elección es tuya.
    PD: Si ves Gundam 079, Z y Char Counter Atack. Luego tienes que ponerte con Gundam Unicorn que está siendo una joyita.