Life #16 Empieza la cosecha

portada-life-16Uno de los planteamientos argumentales básicos en un culebrón es el de chica desgraciada que tiene problemas para conseguir su objetivo en la vida, ya sea por su condición social, alguna tragedia o quizás cierta incapacidad física, a pesar de la cual lleva una vida más o menos normal hasta que se cruza con otra chica, que sí posee las cualidades faltantes a la primera. Esta segunda chica, la mala, no puede ver ni en pintura a la protagonista, y trata de fastidiarle lo más posible, ya sea por envidia, celos, o simplemente por mantener sus privilegios. Pues éste es el esquema argumental de Life, y es que esta obra no es más que un culebrón barato escondido bajo historias de acoso escolar.

Después de semejante afirmación se podría pensar que este manga no merece la pena. Al contrario, ¡es un culebrón barato! Y no hay nada mejor que un culebrón barato, con sus desconcertantes giros de guion, sus momentos con erótico resultado y sus inefables revelaciones.

Es cierto que el germen de la historia sí mantiene un trazo más serio y duro, con la historia de cómo Ayumu entra a un instituto por encima de sus posibilidades para estar con una amiga no tan amiga después y el daño psicológico provocado a la protagonista, ya de por sí insegura consigo misma, todo una denuncia social a un problema arraigado en Japón, un país obsesionado con la excelencia escolar y laboral, menospreciando a los menos capaces. Pero el problema viene una vez dentro del instituto de la historia, pues ésta deviene por los derroteros comentados. Sí, la chica sufre acoso escolar, uno muy cruel, pero dentro de la historia no deja de ser una prueba que debe pasar Ayumu para estar con su amiga Miki. De hecho, hay momentos en los que a Ayumu le resbala todo este asunto, y acompañado al más escabroso todavía de las situaciones hasta rozar lo inverosímil, la derivación psicótica de la mala de la historia, Manami, y a la discontinuidad argumental de algunas tramas (ahora soy un pervertido, luego ya no; parece que me gustas, páginas después ni me acuerdo de ti) provoca que el manga pierda su toque serio hasta provocar cierta hilaridad por las situaciones tan rimbombantes mostradas. Y esto le da más parecido a un culebrón barato donde las tramas y personajes se cambian según agraden al espectador o no, y se busca llamar su atención con historias sorprendentes y escandalosas. Y esto es lo que busca Life, no acabar de hacer una denuncia total del acoso u ofrecer un relato serio de este problema.

Llegados al tomo 16 la historia ha dado un vuelco. Todo el mal que había hecho Manami se ha vuelto en su contra al descubrirse el pastel, teniendo que hacer frente a turba enloquecida en un momento completamente irreal. El resto de estudiantes, al sentirse engañados, quieren que Manami pague por todo lo que ha sembrado. Parece que Ayumu por fin podrá llevar una vida escolar feliz y estar con Miki, pero todavía quedan cuatro tomos para terminar la historia. ¿Será tan largo el vía crucis de la pobre niña rica o se guarda un as en la manga para dar un impresionante giro a la situación? Esperemos que sí, y ofrezca emoción hasta el final, como un buen culebrón barato.

  • Discrepo.
    Opino que Life no tiene absolutamente nada de culebrón barato, y que el esquema que has retratado es bastante simplista.
    Creo que esta obra es un auténtico soplo de aire fresco en la industria del josei ya que, para empezar, retrata el tema tan importante como poco tocado del acoso escolar.
    Keiko Suenobu retrata con gran verosimilitud tanto a Ayumu como a Miki y a Manami.
    Ayumu muestra claros síntomas de transtorno de ansiedad y depresión, bastante normales en casos de bullying extremos como el que se retrata.
    Manami, dentro de que es una criaja, tiene profundidad al dejar claros -y ser verosímiles- los motivos por los cuales la toma con Ayumu.
    Miki, por su parte, aporta el contrapunto de adolescente más o menos madura y consciente del mundo que la rodea.
    Pero, como he mencionado, creo que el punto fuerte de Life es que el maltrato que narra es tan real como el que podría suceder en cualquier instituto.

  • Esto es un artículo de opinión y no tiene mayor finalidad que expresar la mía. Por supuesto no tengo por qué tener razón puesto que sólo es mi opinión.

    Sin embargo, sin ánimo de desvelar episodios de la historia, algunos de ellos son tan flagrante delito que la policía ha de actuar de oficio y el pastel se habría descubierto. Puedo entender que la autora se tome licencias artísticas, pero no ajustarse a este procedimiento legal más que una licencia artística es una falta de realismo y en absoluto verosímil, lo que me hace pensar reafirmarme en mi opinión de culebrón barato, que, como ya digo, no es algo negativo.

  • Considero que la presión social en situaciones como las del manga, en las que el miedo a que si denuncias todo pueda ir a peor, o incluso a la consideración de que eres culpable de lo que pasa, hace bastante lógico que Ayumu no se plantee la denuncia, al menos en lo que va hasta el tomo 16.
    Culebrón -según la RAE- lleva implícita una connotación negativa mientras no se refiera puramente a teleseries, pero si aún así consideras que el término “culebrón barato” no es negativo, pienso que dista muchísimo de ser el mejor calificativo para esta obra, que no me parece en absoluto.

    Pero como tu bien has dicho, esto es un artículo de opinión, y por ello yo también estoy dando la mía.

  • *pienso que dista muchísimo de ser el mejor calificativo para esta obra, que no me parece en absoluto exagerada.

  • chicomanga

    Entiendo que Ayumu no denuncie, pero lo que le pasa a una de las amigas de Manami deriva en una investigación policial sin que la afectada ponga una denuncia.

    Gracias por expresar tu opinión. Culebrón no me parece que sea despectivo. Folletín también se considera despectivo, y Los miserables, perteneciendo a ese género, se considera una obra maestra. No veo motivo para que un culebrón pueda serlo.

  • chicomanga

    Perdón, me he comido un no. No veo motivo para que un culebrón no pueda serlo.

  • Puede no parecértelo, pero objetivamente lo es, y más si lo acompañas de un calificativo como barato, que en esta ocasión expresa connotación negativa.
    Aún habiendo investigación, si Ayumu no denuncia, no hay nada que hacer. En cualquier caso, el padre de Manami -que también tiene su trasfondo-, se supone que es una persona lo suficientemente influyente para que el asunto no la toque en medida de lo posible. Por tanto nos encontramos un doble obstáculo difícilmente salvable por los agentes.

  • chicomanga

    A ver, si un menor se intenta suicidar en el hospital van a avisar inmediatamente a servicios sociales y a la policía y ellos a investigar, averiguando lo sucedido y abriendo diligencias. Que luego haya corruptelas puede ser, pero es que en la historia pasan del tema con mucha calma.

  • Si un menor se intenta suicidar, pero no da motivos claros, ni hay pruebas concluyentes y aun así no pone denuncia, no hay base firme para abrir una investigación.
    Igualmente, y sin intención de hacer spoilers, todo el tema con la policía se aclara muchísimo en los últimos dos tomos.

  • chicomanga

    Este artículo trata de la historia hasta el tomo 16, lo que pase después lo desconozco.