Cinco grandes RPG que han caído en el olvido (V): Threads of Fate

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Ya hemos hablado en otras ocasiones del extenso (y preocupantemente desatendido) catálogo que tiene Square-Enix en su haber, pero incluso a estas alturas de la película, todavía hay ciertos títulos que han pasado desapercibidos a lo largo de su historia como empresa. No me refiero ya a series venidas a menos como SaGa o Front Mission, ni tampoco a juegos de culto como Live-A-Live o Bahamut Lagoon, sino más bien a otros que, por una cosa u otra, le resultan absolutamente desconocidos a los fans europeos. Uno de estos juegos olvidados es Dewprism, conocido en Estados Unidos como Threads of Fate, un juego de acción con tintes RPG que salió para PlayStation a finales de 1999. Dirigido por Koji Sugimoto, el título pretendía servir de introducción a los juegos de rol para el público más joven, pero aunque su mecánica es notablemente sencilla, los temas y la profundidad con los que cuenta la historia lo convirtieron en un título de culto entre los jugadores de más edad.

La trama nos permite ponernos en la piel de dos personajes, cada uno con su historia, que manejaremos de forma independiente en dos aventuras distintas. Rue es un joven guerrero que desea resucitar a su amiga Claire después de que un misterioso hombre con una garra gigante la matara mientras ésta intentaba protegerle a él. Mint, por su parte, es una princesa malcriada, egoísta y manipuladora, que un día se encuentra con que su hermana pequeña ha organizado un gran complot para eliminarla de la línea de sucesión y ahora tiene que vivir en el exilio. En su deseo de venganza, decide que conseguirá poder suficiente para no sólo recuperar su reino sino ser capaz de dominar el mundo. Ambos buscarán una antigua reliquia para conseguir sus fines, aunque está claro que no será tan sencillo como parece.

El modo de juego es bastante simple y más dirigido a la acción que otros RPG de la empresa, muy similar a la serie Seiken Densetsu e incluso a los The Legend of Zelda de Nintendo. Me atrevería a describirlo, incluso, como una versión simplificada de Brave Fencer Musashi, otro título de Squaresoft que apareció poco antes que éste. Al principio del juego tendremos la opción de elegir el protagonista, una decisión que nos llevará a seguir una historia u otra. Mint lleva un par de chakram y es ágil en el uso de la mágica. Rue, en cambio, lleva un hacha y posee la habilidad de transformarse en varios de los monstruos que derrote.

La historia se desarrolla a través de distintas misiones que nos obligarán a visitar distintas zonas en las que completar ciertas acciones para avanzar en nuestra búsqueda de la dichosa reliquia. Aunque las misiones son bastante parecidas, la historia se ramifica lo suficiente como para dar la sensación de que se trata de dos juegos distintos, y al completar ambas partidas se obtiene una visión completa de lo sucedido así como el verdadero final del juego. Una vez completado el juego, podemos recuperar la experiencia y los objetos de nuestra partida anterior en el caso que decidamos iniciar una nueva.

Los niveles en los que transcurre la acción son bastante sencillos pero están llenos de puzles que solucionar, ya sea con ciertas dosis de plataformeo o a través de los movimientos especiales de los personajes. En cuanto a las batallas, lo cierto es que son bastante sencillas y por lo general no presentan ningún reto, ni siquiera en los jefes. De hecho, incluso en el caso de que nos quedemos atascados con alguno, el juego tiene bastante mano ancha con las “monedas de vida” para que no tengamos que preocuparnos demasiado por ello. En los encuentros, el juego fija automáticamente al enemigo más cercano, lo cual ayuda a veces en zonas donde la cámara no enfoca demasiado bien, pero que puede molestar cuando estamos rodeados de oponentes.

Al terminar un combate no recibiremos experiencia, pero los puntos de vida y magia aumentan según el daño que recibamos y las magias que empleemos. Curiosamente, el dinero se obtiene vendiendo los enemigos que hemos derrotado. Con él podemos comprar equipamiento con el que mejorar el ataque y la defensa, además de distintos objetos, pero lo cierto es que no hay una gran variedad de artefactos para elegir. Donde tampoco hay mucho para elegir es en las localizaciones del juego, ya que aparte del pueblo de Carona, el resto de ubicaciones son las propias mazmorras, algo un poco triste viendo que se trata de un mundo muy rico y atractivo visualmente.

A este respecto, hay que decir que si bien el poligonaje de los personajes es un poco pobre (y tampoco estaría de más ver que cambian de expresión en los diálogos), todos tienen unos diseños espléndidos cortesía de Makoto Shimamoto y se mueven con una fluidez asombrosa para las capacidades de la consola. La banda sonora, compuesta por Junya Nakano, también cumple muy bien su función e incluso se permite algún que otro tema puntero de vez en cuando. Como nota curiosa, comentar que Ken Akamatsu (autor del manga Love Hina, entre otros) iba a dibujar un manga basado en el juego, pero finalmente se abandonó el proyecto. Más tarde usaría muchos de sus diseños de personajes para su siguiente obra, Mahou Sensei Negima!

Quizás pueda parecer que con lo simple de su sistema y sus evidentes carencias, Threads of Fate sea un juego olvidable que se merece su condición de poco conocido. Y sin embargo, la fórmula funciona. Quienes lo prueben descubrirán que tras esa apariencia tan infantil se esconde un título bastante maduro que ofrece mucha más diversión de lo que uno podría pensar en un principio. En su momento recibió críticas bastante favorables por parte de los medios especializados, y aunque nunca ha gozado de una secuela oficial, existe una continuación para PC hecha por fans con el nombre de DuoPrincess. En definitiva, se trata de un RPG sencillo pero con potencial que seguro sorprende a quienes se aventuren a probarlo, ¡y más cuando se lo pasen ambas veces!


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