Primeras impresiones de La chica a la orilla del mar

Umibe_vol1_mediumInio Asano es un autor francamente curioso, de esos que no se suelen ver por aquí pero que tan especial resulta para la gente que ahonda un poco en su trayectoria, una repleta de una cruel y caótica visión de un mundo contemporáneo que nos deja entrever, enmascarado en diálogos absolutamente demoledores, a un autor que entiende el manga y su propia fisonomía de un modo especialmente interesante, con un énfasis cuidadosamente acusado en tergiversar, de una manera aberrantemente perversa –pero inteligente– la realidad. El autor, que se ha terminado auto-proclamando a base de hit y hit cultureta como todo un referente (buena parte de mérito tienen los críticos de tebeos que han respaldado su elevación hasta el grado de omnipresente figura dentro de eso conocido aquí como manga-que-aquí-no-solemos-ver-pero-que-nos-tiene-que-gustar-sí-o-sí), ha ido ganando los suficientes adeptos como para que ahora se haya apostado por él de nuevo.

Algo maravilloso, desde luego, pero también arriesgado; quizás esta sea una de las publicaciones más estupendas pero deprimentemente imprecisas de catalogar de todo lo que resta de 2014. No importa: esto sólo debe tomarse como un regalo, una oportunidad. Una vuelta a ese punto donde, quizás y sí se apuesta realmente por ello, veamos otro tipo de obras salir en nuestro país 1. Es surrealista que lo haya tenido que hacer una editorial cuya andadura no cuenta con demasiado tiempo a sus espaldas, la hasta ahora centrada en el webcómic de carácter propio Milky Way Ediciones, pero así somos nosotros de poco coherentes y de irrepetiblemente demagógicos. Lo eramos al menos en un 2009 donde ya una espléndida Nijigahara Holograph (obra que el autor publicó originalmente en 2003) fracasó estrepitosamente por una mentalidad dispersa y quizás no tan suficientemente encauzada por los influencers de turno como ahora.

Quizás todo sea una prueba: demostremos que realmente queremos un poco de esto. Porque lo merecemos, porque llevamos años tras ello y porque, qué diablos, queremos leer cosas tan apasionantemente bien escritas como este La chica en la orilla del mar que firma un Asano especialmente inspirado, natural y que consigue llenar un primer tomo con un compendio de ideas que parecen encontrar, una tras otra, un rincón idóneo para resultar una pieza fundamental en la historia de dos jóvenes que deciden entablar una relación de sexo sin compromiso, un argumento llevado con una delicadeza y naturalidad tan sofisticadas como desconcertantes: el autor de la también recomendadísima Oyasumi Punpun da un rodeo sobre lo que a primera vista podría haber acabado como una suerte de comedia amorosa para versar, principalmente, acerca de dos cosas: lo rápida que va la sociedad hoy en día y el cómo afrontar ese hecho. No es algo que se diga abiertamente, sino que es ese mensaje que se puede ver oculto en esa trivialización del sexo que ronda por toda una obra que muestra mucho de una nada grotesca pseudo-pornografía quinceañera expuesta tras unas historias secundarias tan y tan bien trazadas que dan, sin demasiadas complicaciones, un marco realista a todo para, sin postularse hacia ningún lado realmente, hablar: sobre el adolescente actual, sobre sus inquietudes y sobre sus respuestas hacia las mismas.

La chica a la orilla del mar es un imprescindible ensayo suficientemente bien editado en un tamaño acorde (seinen, ya sabéis: como 20th Century Boys o Vagabond, por hacernos una idea clara) y con una traducción aceptable: algunos términos pueden sonar un poco extraños y hay alguna que otra errata, pero se lo deberíamos (poder) perdonar todo; la historia de Sato e Isobe es tan absorbentemente buena que, el mero hecho de poder tenerla en la estantería, ya nos debería reconfortar en un alegato de buena fe.

  1. Más seinen, menos shonen barbilampiño.