Reseña de Children of the Sea

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Los océanos han atraído y han sido temidos por el ser humano desde tiempos inmemoriales. Han sido el origen de numerosas leyendas, donde milenarios seres mitológicos escondidos en las profundidades del océano provocan respeto y adoración al mar. El origen de estos mitos es uno sólo: la imposibilidad del ser humano de conocer completamente los misterios que esconden las mareas y las olas. Éste es el punto de partida de la historia de Children of the Sea, según su autor, la verdadera historia del mar, una historia de la que nunca antes has oído hablar.

Children of the Sea (Kaijuu no Kodomo en su edición original japonesa) comenzó su andadura en 2007, en las páginas de la revista Ikki de Shogakukan: no fue hasta 2011 cuando su autor, Daisuke Igarashi, la dio por concluida, con un total de 5 tomos recopilatorios de casi 400 páginas cada uno. El manga atravesó las fronteras japonesas y se publicó en EEUU por la editorial Viz Media. En España no hemos podido catarlo, pero sí tenemos un pequeño acercamiento al autor gracias a Hechiceras, serie de 2 tomos publicada por Planeta deAgostini.

Durante las vacaciones de verano, Ruka conoce a dos chicos que han sido criados por un grupo de dugongos en las profundidades del océano, Umi y Sora. Los chicos, que han desarrollado una fuerte dependencia por el agua del mar, son criados por Jim, un científico que los recogió del mar cuando eran pequeños y que ahora se dedicar a estudiar la sorprendente fisiología de estos niños marinos. Sin embargo, misteriosos incidentes están ocurriendo: los peces del mar están comenzando a desaparecer tragados por una fulgente luz y un misterioso meteorito ha caído en medio del mar.

Dado el argumento, aunque podría haber sido concebida como una gran aventura en la que los niños van investigando los sucesos misteriosos hasta dar con una explicación lógica, esta obra es una recopilación de ideas, de pensamientos metafísicos que el autor ha decidido expresar en forma de un gran misterio, el misterio del mar, de la desaparición de los peces y de los niños marinos. Es una historia de dualidades, en la que ciencia y mitos se dan la mano a partes iguales y en la que, sin rechazar la primera, el autor toma los mitos como única explicación a los fenómenos sobrenaturales que nos presenta. Un aviso a la raza humana, siembra la semilla de la duda. ¿Podemos explicar las cosas con aquello que conocemos? ¿Algún día podremos explicarlo todo? Igarashi parece bastante escéptico, aludiendo en más de una ocasión al teorema incompleto de Gödel, que compara la mente humana con una máquina finita, marcando claramente la presencia de límites en la sabiduría.

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Al no poder explicarlo todo con la mente humana, evidentemente es una lectura que no da respuesta a todas las preguntas que plantea, pero algunas sí son contestadas. Aunque pueda parecer un hándicap, no lo es tanto a la hora de la verdad ya que ayuda a darle esa tónica mística a la historia y que nos replanteemos nuestra manera de pensar, que es básicamente lo que busca el autor. De hecho, nunca sabremos si él realmente sabía qué quería decir, me inclino a pensar que no (y no me importa).

Además, el autor presenta una miríada de temas interesantes: tendremos largas conversaciones en las que se divaga sobre la conexión del mar con el cielo, el universo y el ser humano, así como sobre la reencarnación y el cosmos, aludiendo en muchísimas ocasiones a leyendas de diferentes culturas y a teorías científicas que muestran la enorme labor de documentación del mangaka.

Por otro lado, el arte es sin duda el elemento que más destaca. Burdo, con líneas sin cerrar, muchas veces deforme en la representación de seres humanos, pero muy detallado en la presentación del fondo marino, de los seres que viven en él y de la belleza que oculta. Tanto es así que el autor se tomó un año de descanso para trabajar en el último tomo, una auténtica maravilla visual en la que, con una cantidad de texto casi nula, Igarashi nos presenta una sucesión infinita de imágenes marinas con perfecto detalle. Es precisamente en este tomo en el que, al desaparecer la narración, dejamos de buscar una explicación racional a lo que está aconteciendo y nos dejamos llevar por la realidad que se nos plantea.

Sin duda, Children of the Sea no es una obra para todo el mundo. Sin embargo se la recomiendo a todos aquellos a los que les guste el cómic, las historias, la ciencia, la filosofía o el arte. A pesar de que por sí sola, podría ser un cúmulo de dibujos sin historia (y aún así la compraría igual dado el nivel de dibujo que tiene el artista), es una de las obras más complejas y confusas que he tenido el placer de leer, donde mucho traspasa la capacidad de comprensión humana. Armaos de paciencia pues tiene un ritmo pausado y contemplativo que estresará al lector deseoso de una buena ración de acción y aventura. Es un trabajo ambicioso de un autor consagrado en el mundo del cómic. Una auténtica maravilla que nunca podré olvidar y que, recién terminada su lectura, ya estoy deseando releer.

  • Interesante. Todo lo que dices en la reseña hace que desee tenerla, y sobretodo habiendola visto a buen precio mientras buscaba por internet.

  • @pacoprz12

    Veo q lo has flipado muy fuerte cn éste manga, y lo has logrado transmitir en tu reseña, sólo dcirte q yo tb lo sty flipando cn como dibuja éste monstruo y me apetece mucho leerlo/rallarme! 😉

  • He de decir que en un principio descarté hacerme con este manga, no por nada especial, simplemente porque no se puede con todo, aunque también en ese principio desconocía que solo se componía de cinco tomos, eso siempre es tentador, pero aún lo es mucho más después de haber leído tus impresiones.
    Siempre he vivido al lado del mar, siempre es algo que me ha fascinado y a la vez algo que he temido y respetado, cosa que no deja de ser un gran aliciente más para leer esta obra que, según dices, retrata de una forma tan particular y enigmática las profundidades de tales masas de agua salada. Tampoco es difícil creer que el arte sea su punto más destacable solo con las simples muestras que ilustran la entrada, pero la verdad es que el argumento y las escenas que describes también me han llamado mucho la atención, en definitiva, me lo has vendido completamente.

    Aunque la próxima vez habla de algo que ya tenga o me vas a dejar lo que en la variante americana de la lengua de Shakespeare se le llama flat broke.

    PD: Se te ha colado una “r” en “…ahora se dedicar a estudiar la…” 😛

  • Sergi

    Bravo, muy buena reseña.