Videojuegos y conciertos: cuando las consolas llegaron a los auditorios

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A todos nos gusta disfrutar de las melodías de nuestros juegos favoritos, en especial de esos temas musicales que tanto nos impactaron en su momento o que forman parte de la esencia del título en cuestión. Por tanto, no es de extrañar que las compañías nos deleiten de vez en cuando con remixes y múltiples versiones de estas canciones, marcando así un homenaje al trabajo que el equipo de sonido realiza para sus producciones. Sin embargo, la importancia de las bandas sonoras ha cobrado un nuevo sentido y cada vez tienen mayor presencia dentro y fuera de las consolas, hasta el punto en que ya podemos recrearnos con ellas en conciertos especializados de todo tipo. ¿Pero cómo se transformó la música para videojuegos en material de auditorio? ¿Qué podemos encontrar en este entorno tan supuestamente conservador que valga la pena escuchar? Hagamos primero un poco de historia.

Tras superar las limitaciones impuestas por las primeras generaciones de consolas, la música para videojuegos fue evolucionando hasta cobrar una importancia real en éstos. NES, Master System, Atari, PC… Fue ahí, en estos sistemas, donde sonaron las primeras melodías que ahora consideramos clásicos musicales, y fueron ellas las que sentaron las bases para que actualmente se considere un género igual de importante que las bandas sonoras para el cine. En medio de esta coyuntura, ciertos compositores dieron lo mejor de sí para marcar la diferencia con sus creaciones: Hirokazu Tanaka, Yuzo Koshiro o Koichi Sugiyama fueron, entre otros muchos, personajes clave a hora de elevar el caché de esta música hasta convertirlo en algo respetable a nivel cultural.

De nuevo, fue Koichi Sugiyama el primero en dar un paso hacia lo imposible. Siguiendo el lanzamiento de Dragon Quest en 1986, el compositor se atrevió a realizar una grabación de sus temas siendo interpretados en vivo por la mismísima Orquesta Filarmónica de Londres (que se dice pronto) y así se formó la hermosa unión entre ocio electrónico y música sinfónica. El experimento, que tuvo bastante éxito, llevó a Sugiyama a plantearse la siguiente idea: “¿Qué pasaría si intentamos acercar las orquestas a los jugones y los videojuegos a los amantes de lo sinfónico?”. La respuesta la halló en Family Classic Concert, una serie de conciertos que intentaron acercar al gran público estos dos conceptos tan aparentemente dispares.

El proyecto fue todo un éxito e inspiró al director para ir un poco más allá. Así pues, en 1991 se estrenó la nueva serie de conciertos Game Music Concerts en la que participaron compositores de tanto renombre como Yoko Kanno, Nobuo Uematsu o Kentaro Haneda. Las grabaciones de estos espectáculos, cuyo valor en la Red alcanza ahora precios prohibitivos, fueron durante mucho tiempo el referente a la hora de organizar eventos de este tipo, ya fueran de carácter amateur o profesional, convirtiéndose en el acabose del buen gusto musical. O quizás sería mejor decir el “empezose”, pues a partir de entonces comenzaron a surgir todo tipo de conciertos: ya sean especializados como el Monster Hunter Orchestra Concert o variados como los A Night in Fantasia de la Eminence Orchestra. Puesto que son muchos los eventos que han tenido lugar desde entonces, me gustaría centrar la mirada en tres espectáculos en concreto, que considero los verdaderos sucesores de la idea de Sugiyama.

El primero de ellos es la serie Symphonic Game Music Concert celebrada en Leipzig desde 2003 a 2007, que fue la que originó el fenómeno mundial que vivimos actualmente. Thomas Boecker, productor al mando, decidió arriesgarse con este nuevo proyecto y se encontró con una acogida excepcional que le ayudó a contar con la participación de numerosos compositores como Shiro Hamaguchi, Michiru Yamane, Yuzo Koshiro o Takenobu Mitsuyoshi. Más tarde, ya en 2008, se propuso la creación de un concierto especial dedicado a la música del compositor alemán Chris Hülsbeck, con el nombre de Symphonic Shades. El gran éxito de este espectáculo hizo considerar a Boecker la creación de una nueva serie de conciertos que ha seguido con Symphonic Fantasies (un concierto dedicado a la música de Square-Enix, que fue el primero jamás retransmitido por Internet), Symphonic Legends (centrado en los juegos de Nintendo), Symphonic Odysseys (homenaje al trabajo de Nobuo Uematsu), Final Symphony (con arreglos de las melodías presentadas en Final Fantasy VI, VII y X) y Symphonic Game Music Concert 2012: East Meets West (que reunió temas de compositores tanto orientales como occidentales). El último de estos increíbles espectáculos tuvo lugar el pasado noviembre con el título de Symphonic Selections y cautivó tanto al público local como al extranjero con una miscelánea de grandes temas de la última década.

Por otro lado, es probable que la serie de conciertos más famosa sea Video Games Live, que lleva en marcha desde 2006 y que ha dado la vuelta al mundo ofreciendo versiones sinfónicas de juegos clásicos y modernos. Creados por los compositores Tommy Tallarico y Jack Wall y dirigidos por Emmanuel Fratianni y Wataru Hokoyama, cada concierto ofrece música en vivo por una orquesta creada especialmente para la gira y vídeos de los juegos a modo de acompañamiento. Sin duda, el mayor aliciente es la continua renovación del programa, en el que tan pronto encontramos un medley de Metal Gear Solid como uno de Monkey Island o World of Warcraft. La variedad de títulos representados es lo que lleva a los aficionados a seguir con atención la ruta de estos espectáculos, aunque cada vez es más difícil encontrar una fecha para el país que más nos conviene. De momento, mientras esperamos que vuelva a España, nos contentaremos con las dos grabaciones en DVD y Blu-ray que han lanzado al mercado.

¿Pero y Japón? ¿Qué ha pasado en el país que vio nacer las ediciones sinfónicas de la música para videojuegos? Aunque el país nipón es el más discreto, no podemos decir que se hayan tomado el tema a la ligera. Además de los numerosos conciertos individuales que las compañías ofrecen para homenajear a sus juegos (como Gyakuten Saiban Orchestra, Tour de Japon – Music from FINAL FANTASY…), el espectáculo por excelencia es Press Start -Symphony of Games-, una serie de conciertos iniciada en 2006 que cuenta con una directiva de lujo: el director Taizo Takemoto, el diseñador Masahiro Sakurai, el guionista Kazushige Nojima y los compositores Shogo Sakai y Nobuo Uematsu. ¡Ahí es nada! Pese a que el proyecto se caracterizaba por ofrecer sólo música compuesta por japoneses, en 2009 se interpretó una versión del tema Still Alive de Portal y en 2012 contó con música de The Elder Scrolls V: Skyrim.

Ya hemos visto espectáculos provenientes de Europa, América y Asia, pero no me gustaría terminar el artículo sin hablar también de dos giras internacionales de gran renombre, esta vez centradas en franquicias muy populares. La primera de ellas, Distant Worlds: Music from Final Fantasy, es una serie de conciertos creada por Square-Enix que lleva en marcha desde 2007. Presentada por el simpático director Arnie Roth y con la colaboración de los propios compositores Nobuo Uematsu y Masashi Hamauzu, la gira lleva seis años ofreciendo los temas más conocidos de Final Fantasy por todo el mundo y se ha convertido en uno de los espectáculos más seguidos por la afición. Cada poco tiempo se incluyen nuevas melodías para ampliar el repertorio, ya sean de nuevos títulos que acaban de aparecer en el mercado como clásicos que aún no habían tenido su oportunidad de sonar a lo grande.

La segunda es Symphony of the Goddesses, otra colección de espectáculos que gira en torno a la famosa serie de Nintendo The Legend of Zelda. Dirigida por la irlandesa Eímear Noone, el programa contiene melodías procedentes de todos los títulos que se han lanzado en estos más de 25 años, y tal como indica su nombre, el plato principal es una fabulosa sinfonía en cuatro movimientos que plasma la historia de cuatro juegos de gran importancia: Ocarina of Time, The Wind Waker, Twilight Princess y A Link to the Past. La gira se mueve especialmente por territorio estadounidense y canadiense, pero también ha hecho unas pocas visitas a Japón y Europa, donde ha sido muy bien recibida por los fans. Desde julio de este año, el espectáculo ha entrado en su segunda temporada con el subtítulo de “Second Quest”, presentando un programa renovado con melodías nuevas y versiones actualizadas.

En fin, ya veis que hay espectáculos para todos los gustos, y aunque en este caso he hecho hincapié en los de tipo orquestal, también encontraréis otros de estilo rock, metal e incluso jazz. Os animo a que echéis un ojo a las numerosas grabaciones que circulan por la Red y que busquéis las que contienen vuestros temas favoritos, es una auténtica gozada. Y si tenéis tiempo y dinero suficiente, quizás os interese asistir en persona a alguno de los eventos que se celebran ocasionalmente en Europa. ¡Escucharlo en vivo es una experiencia inigualable!

  • Es genial que las bandas sonoras de los videojuegos vayan abriéndose camino fuera de su medio original poco a poco, al igual que ocurrió con el cine.

    Sobre todo habriendo obras tan originales (en el contexto de un videojuego, se entiende) como la ópera de Final Fantasy VI (The Dream Oath). Por cierto, el final de esta ópera se escribió expresamente para uno de estos conciertos, pues en el videojuego original no se llega a representar entera.

    Lástima que en mi país (España) rara o ninguna vez se animen a dar un concierto de estas características 🙁

    Gracias por la entrada 😀 ¡Un saludo!

  • Adrià

    Me cago en Dios, no puede ser que un articulazo como este –de los mejores que se han publicado en esta santa casa– no tenga un jodido comentario. Simplemente, ¡BIBAH!

  • Sergi

    Yo también digo viva, bravo y todo lo posible.