Reseña de Sekai no Owari to Yoakemae

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Reseñar tomos únicos normalmente es un trabajo arduo comparado con hablar de una obra con una cierta continuidad. Las razón es muy simple: hay menos tiempo para desarrollar los personajes y la historia. Si además de un tomo único el volumen en cuestión es una recopilación de historias cortas, la dificultad incrementa. Pero la obra que presento hoy es muy difícil de comentar por otro motivo, y este tiene nombre y apellido: Inio Asano. Sekai no Owari to Yoakemae –Antes del alba y el fin del mundo– es un conjunto de once historietas que Asano publicó en varias revistas (principalmente la Big Comic Spirits) entre los años 2006 y 2008. Y digo que tiene una dificultad añadida porque Asano, pese a ser uno de mis –nuestros– autores fetiche, es muy difícil de describir, con obras que pueden tener muchas interpretaciones.

Sekai no Owari to Yoakemae está compuesto de 11 historias, pero ni todas son iguales ni siguen un mismo patrón: de entrada ya nos encontramos con que la primera historia (que no tiene ni título) son 3 páginas a color sin ningún diálogo. Ésta podría ser la historia más bonita que nos encontraremos; nos habla de tres historias de amor distintas entre sí visto desde una mirada de dulzura, algo muy poco habitual en este mangaka. Es el preámbulo a todas las narraciones que vendrán, que serán mucho más profundas y menos amables.

La siguiente historia que nos presenta es Antes del amanecer, y me detendré un momento en ella porque es una de las más interesantes de la obra (por algo está presente en el título del libro). Este one-shot fue publicado en la Big Comic Spirits número 14 del 2007 y ya tiene una peculiaridad muy atractiva, son un conjunto de historias independientes (o no, esto lo descubriremos al final) que se entrecruzan entre ellas por un detalle muy especial: la última viñeta de una historia enlaza con el inicio de otra. Todas ellas ocurren en la misma ciudad y a lo largo de una noche, antes de que empiece el amanecer. Esto tiene una carga simbólica muy importante: desde tiempos inmemorables la noche ha sido un período de inestabilidad, de angustia y de miedo. La oscuridad es la dueña del momento, y nuestros sentimientos se ven afectados; al fin y al cabo somos animales diurnos. Los personajes que nos van presentado tienen una característica común, están atenazados por las dudas y el miedo, se sienten perdidos y confusos. Se desenvuelven cómodamente en la noche porque los oculta, los envuelve y pueden mostrar su faceta más monstruosa. Este relato no tiene pretensiones: nos muestra la realidad de las personas al desnudo, su personalidad al descubierto, pero a medida que se acerque el amanecer, se irán retirando, el Sol es el símbolo de la pureza y del bien, deben volver a ocultar su ser interior y volver a ser personas normales y respetables, seres de una sociedad apática y que los consume poco a poco. Algunos llegarán al amanecer como siempre, pero otros sí habrán cambiado; la noche los ha marcado. Si para bien o para mal, esto lo debemos juzgar nosotros.

Otro tema que le gusta tocar mucho a Asano es la mentalidad de la juventud actual, y podemos ver una muestra en historietas como Alfalfa, El típico día y la melancolía de la súper-imaginativa A-ko, Como pasar un día de fiesta, 17 y Qué mundo más maravilloso. La primera, que la podríamos considerar como un prototipo de Umibe (obra que ya reseñé aquí y que se editará en España en el primer trimestre del próximo año), nos presenta un grupo de adolescentes en una ciudad-suburbio con expectativas de ir a la gran ciudad, ser especiales, no caer en la monotonía y el olvido. Son esto, las expectativas de la juventud, lo que también marcará el argumento de las otras historias. La sociedad gris y la monotonía intentarán hacer mella en personajes jóvenes que están llenos de alegría y esperanzas, tanto laborales como amorosas. Aún así, podríamos llegar a interpretar que algunas de estas ilusiones pueden ser engaños creados para intentar escapar de su realidad, aunque otras sí son más verídicas y solo envuelven relaciones personales. Algunos se saldrán en la suya y lograrán darse cuenta que siguen siendo tan íntegros como en su primer día, pero otros se romperán y terminarán metamorfoseando, perdiendo la lucha contra la monotonía, volviéndose tan grises como su entorno.

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Puede que este tomo no sea tan imaginativo o loco como otras obras del autor, pero aquí vemos a un Asano más personal, ácido y sarcástico, que se convierte en el representante y cronista de un problema latente y creciente en la juventud de nuestra generación; no solo la japonesa, también podemos ver trazas de estos comportamientos en la sociedad occidental. Precisamente parece que Asano se semi-retrata en otro relato, Tokio, donde nos presenta un artista que dibuja un manga “de perfil bajo para adolescentes en una revista seinen”. En un pasaje de la historia, encontramos una escena que podría ayudarnos un poco a entender más el maestro Asano: en una entrevista le preguntan qué significa para él dibujar manga, que algunos críticos han comentado que sus mangas son muy sentimentales, pero que aún así ha logrado atraer a una multitud pequeña de fans jóvenes, que pese a ser pocos, son muy fanáticos.

Esto es ciertamente la situación real que vive Asano en Japón: le están preguntando por qué su obra consigue conectar con tantos jóvenes, a lo que el mangaka responde que no lo sabe, que él solo dibuja lo que siente que será una buena historia, que cree que le falta algo fundamental en su vida y que, por mucho que dibuje, nunca será suficiente como para cubrir su agujero espiritual. Creo que este vacío existencial es el que realmente siente el japonés, y esta angustia se plasma en sus obras de un modo único que conecta con todos los lectores que alguna vez han sentido algo parecido.

Tras la mencionada Tokio nos queda solo leer la última gran historia del tomo, El fin del mundo, que nos vuelve a presentar una bonita historia de amor entre dos adolescentes normales. Es raro ver cómo Asano dibuja una trama donde el amor salva de una depresión a una joven adolescente y consigue que vuelva a sonreír. Es la forma perfecta de cerrar el tomo, con una historia con un dibujo detallista, perfeccionista y precioso, logrando calmar o cancelar de algún modo todos los sentimientos negativos que puede que hayas ido experimentando durante la lectura del mismo. El fin del mundo es el adiós definitivo de la depresión de la chica y el adiós del mangaka para con los lectores del volumen, es la mejor forma de cerrar el recopilatorio. O lo sería sino fuera porque Asano se permite una pequeña licencia y justo tras esta historia incluye dos páginas del story de una típica historia de super-héroes que salvan el mundo de malvados seres gigantes, con luchas espectaculares y toda la parafernalia que acompaña los shonens más típicos. Yo consideraría esto como el último gesto de mofa del autor, otro modo de romper los esquemas pre-establecidos o simplemente por diversión. Que cada uno lo juzgue como quiera.


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