Sobre la rivalidad y los amigos de la infancia en los mangas deportivos

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En todos los mangas hay tópicos que se repiten de una obra a otra: han sido tan utilizados que terminan integrándose en el abecé del género. No entenderíamos las comedias románticas sin un triángulo amoroso, un alumno de intercambio a medio curso o una doble cita, por ejemplo. En los shonens de aventuras normalmente los padres son Dios en la Tierra hasta que su hijo los sobrepasa, y normalmente el protagonista en cuestión no supera la pubertad. Así podríamos seguir hasta el infinito: seguro que podríamos hacer una lista eterna y analizarla ampliamente, pero esta semana es el Saló del Manga de Barcelona, y como este año está centrado en el manga deportivo, yo también me centraré en dos tópicos que van muy unidos a él (eso no quiere decir que sean excluyentes, otros tipos de género también los presentan). Estos dos tópicos en los que me voy a centrar, como bien dice el título, son los amigos de la infancia y los rivales.

Rivales 

 

No hay manga deportivo sin su protagonista y su rival. No existe, es imposible. Todos los grandes spokons –aunque sea un término inexacto, pues los spokons son un sub-género del manga deportivo, ahora me referiré a todos ellos con este termino, para abreviar y porque en nuestra lengua ya se ha integrado– tienen grandes y carismáticos protagonistas, pero sus rivales normalmente no se quedan atrás y alguna vez incluso consiguen eclipsar al protagonista. Seguro que conocéis a muchos: Sakuragi y Rukawa (Slam Dunk), Oliver Atom y Mark Lenders (Captain Tsubasa), Hiro y Hideo (H2), Joe Yabuki y Rikiishi (Ashita no Joe)… La lista podría ser eterna, pero he escogido varias parejas de rivales distintas entre sí.

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Los rivales, o teki en japonés, se entienden de un modo muy distinto al nuestro. Es un concepto muy suyo. Los rivales pueden ser tus amigos o tus enemigos, pero son una persona que no te puede dejar indiferente, te completa. No se puede entender un deportista sin su rival, es su modo de competir, tener que esforzarse para superarse, no llegaría hasta la cima sin el otro, es como si se fueran haciendo la zancadilla y acto seguido se ayudaran a levantarse. Son dos personas que se entienden mucho más allá de lo racional, entran en el terreno de las emociones. Y como ya he dicho pueden ser mejores amigos, como Hiro y Hideo, o no llevarse nada bien, como Sakuragi y Rukawa. Pueden conocerse poco, como Joe Yabuki y Rikiishi o haber coincidido varias veces y tener una relación un poco rara, como Oliver y Mark.

Siempre quedará ese resquicio que les impedirá congeniar del todo: pueden ser almas gemelas, pero la competencia siempre estará presente, será the elephant in the room, como dicen los ingleses, y siempre habrá ese muro tan estrecho pero a la vez tan insalvable entre ellos. Y normalmente, siempre se termina el manga sin un resultado claro, un empate técnico al final que es la premonición de que la lucha siempre continuará.

Los amigos de la infancia

 

Este concepto nos es mucho más próximo, conocido y manejable. La mayoría de personas tiene un amigo desde su más tierna infancia con la que han compartido muchos momentos juntos y son uña y carne. No me extenderé en cómo son los amigos de la infancia. Normalmente en los mangas son un personaje de apoyo, siempre dan soporte al protagonista cuando lo necesita, le detienen cuando se excede y saben lo que piensa en todo momento al haber crecido juntos. Son como hermanos. Pueden tener más o menos protagonismo, pero son un elemento importante.

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Un terreno más espinoso son las amigas de la infancia. Aquí hay una clara distinción: Japón tiene una sociedad donde los formalismos son muy cuidados y la mayoría de adolescentes se tratan con honoríficos de respeto y se llaman por el apellido. Que un chico y una chica se llamen por los nombre de pila indica que están muy unidos. Y esto significa que, o son pareja o son muy amigos, y en los mangas esta línea cuesta diferenciarla sino se especifica.

Desgraciadamente, los spokons aún tienen un punto de vista muy machista, y las chicas son floreros en muchos casos. Tienen el rol de ser la mánager (ser el soporte del protagonista, ayudándole en todo lo que sea necesario, incluido hacer la comida y lavar la ropa de los entrenamientos) o la amiga que quiere que “ser llevada” al campeonato nacional, sea el Koshien en béisbol o cualquier homónimo en los otros deportes. En este caso esta es la veta de oro que utilizan los mangakas para desarrollar todas las relaciones amorosas que puedan haber en los mangas deportivos, que normalmente tienden a ser muy simples y con poca profundidad (mención aparte al maestro Mitsuru Adachi, que fue pionero en mezclar romance y deporte y no trivializar ninguno de los dos aspectos).

En definitiva, el protagonista de un spokon, tiende a tener dos pilares de donde sacar fuerzas y motivación para lograr su objetivo: por un lado hay el rival y por el otro está el amigo/a de la infancia, su fan número uno más incondicional y que estará allí para todo lo que sea necesario, incluso se ensucia las manos si es preciso.

  • Moroboshi

    Buen artículo, amigo Ashita.

    Temía spoilers pero veo que no los hay, así que se puede leer tranquilamente.

    Sobre la rivalidad entre Tsubasa y Hyûga (Oliver y Mark respectivamente), recuerdo que, sobre todo leyendo el manga, que es más profundo y tiene un ritmo distinto al de la televisión, que provoca tantas risas y comentarios tópicos sobre distancias y duraciones, me acabó cayendo bien Mark y me emocionó cuando al término del segundo campeonato que vimos los dos capitanes intercambiaron camisetas y el eterno chulito moreno de Hyûga ayudó a Tsubasa a ponerse en pie. Cuando más tarde coinciden en la selección trabajan juntos y la rivalidad del tipo “enemigos” desaparece del todo para convertirse en una rivalidad dentro del equipo, siempre por el bien del conjunto.

  • chicoshojo

    La verdad es que me parece una pasada el artículo. Felicidades.

    En cuanto a la colaboración mencionada por Moroboshi, recuerdo que SLAM DUNK tiene ese único punto en el final. Dónde me parece acertado dicha modificación de la rivalidad. Una pasada!