Reseña de Next World

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Osamu Tezuka se despedía durante una temporada de la ciencia ficción, género al que llevaba unos cuantos años dedicándose, con el manga que reseñamos hoy, considerado parte de la “trilogía de ciencia ficción de Osamu Tezuka”, junto con Lost World y Metrópolis. Next World, que solo compartía con las dos obras anteriores el género, llegaba en 1951 en dos volúmenes que en su edición española Glénat recopiló en un tomo de unas 300 páginas que narraba una historia bastante más ambiciosa que las anteriores.

En ella, el científico doctor Yamadano (otro personaje habitual del maestro, caracterizado por una enorme barba) descubre la aparición de una nueva evolución de la especie humana llamada fumuun, que son unos seres muy pequeños pero con importantes poderes. Al parecer han nacido de la radiación provocada por las pruebas nucleares y el hombre intenta alertar al mundo de los peligros de las mismas, con diferente resultado: por una parte el país de Star, liderado por el señor Cerebroff (con bigote y un solo pelo en la cabeza), apuesta por abandonar la energía nuclear, mientras que Rednov (con una nariz imponente y peinado de gallo, villano habitual de las obras del Dios del Manga), líder de la Federación de Uran, la defiende a ultranza.

La tensión entre estos dos países va creciendo a medida que avanza la historia, involucrando a un sinfín de personajes que de secundarios no tienen nada (Next World es más bien una obra coral): veremos a Ken’ichi, al detective Mostacho (que de nuevo es su tío), a Lock (el chico moreno del flequillo que aparece en la portada como si fuera el sobrino de Mostacho sin serlo en realidad) y otras caras conocidas y ahora sí secundarias que sufren las tramas de espionaje, secuestros, trabajos forzados y otras desdichas durante el desarrollo de la narración.

Mientras tanto, un peligro acecha a nuestro planeta y amenaza con destruir toda la vida que hay en él, pero los fumuun tienen un plan para salvar a todas las especies. El problema es que no se salvará todo el mundo, sino solamente algunos representantes de cada especie, medida necesaria pero que los protagonistas no aceptarán fácilmente. En medio de todo ello está Rococó, una fumuun especialmente amiga de los humanos que tiene muy buena relación con Ken’ichi, personaje bonachón que convence a la diminuta señorita de la bondad de nuestra especie, a la que a partir de entonces intenta ayudar incluso enfrentándose a las reticencias del resto de fumuun.

Next World (en japonés Kuru beki sekai, que significa “el mundo que vendrá”) es una obra todavía de los primeros años de Tezuka-sensei, pero empieza a tratar en ella temas a los que recurriría durante toda su carrera, como la importancia de proteger el medio ambiente y la paz entre los humanos. Y aunque tenga el típico aspecto infantil de aquella época, aún lejos de los años en los que el maestro creó grandes obras serias y para adultos (el llamado “Tezuka oscuro”), y encontremos inevitables gags, el tono de este manga no es para nada alegre, más bien al contrario: es una historia del fin del mundo, y no todos sus personajes saldrán vivos de la aventura.nextworldportada

Como hemos dicho al principio esta es quizá la más ambiciosa de las historias que el autor creó en aquellos primeros años, pero esto también juega en su contra: quiere contar tantas cosas y aprovechar a tantos personajes, que la versión inicial le ocupó, como cuenta en el epílogo, unas 1.000 páginas. Aquello era impensable en los años 50, y como los mangas salían directamente en tomo le obligaron a recortar muchísimo, de forma que tuvo que condensar la historia en 300 páginas que a su vez se dividieron en dos tomos lanzados con un mes de diferencia.

El resultado es un resumen del original y se nota, tal como lamenta el mismo autor, que reconoce (y pensaréis lo mismo) que se convierte en una historia confusa en algunos momentos, pues omite explicaciones y vemos, por ejemplo, que los personajes han cambiado de lugar sin que se nos haya contado cómo han llegado hasta allí, o cómo se han encontrado dos personajes que por lo que sabíamos hasta el momento estaban muy lejos el uno del otro.

Es cierto que esto hace perder puntos a Next World, pero sigue siendo un buen relato, que engancha y que tiene su importancia histórica. Sin embargo lo disfrutaréis más si os lo leéis lo más seguido posible, sin hacer muchas pausas, porque no es difícil perderse y tener que retroceder varias páginas para ver de dónde viene lo que estamos leyendo. Estáis avisados.