Reseña de Negima! Master Negi Magi

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Si se busca el significado de harén en la Real Academia Española, se halla que esta palabra proviene del árabe clásico, concretamente de ḥarīm, mujeres, literalmente, ‘lo vedado’. Una vez sabida la etimología, el diccionario nos ofrece tres definiciones: “departamento de las casas de los musulmanes en que viven las mujeres”, “entre los musulmanes, conjunto de todas las mujeres que viven bajo la dependencia de un jefe de familia” y “del campo de la Zoología. Grupo de hembras que conviven con un único macho en la época de la procreación, como ocurre entre los ciervos”.

Si tuviera que escoger una de estas frases, creo que la que va como un guante para explicar qué es un manga harén, sería la última. Y es que el nexo de unión que permite meterlos todos en un mismo saco es siempre el mismo: un protagonista que se ve envuelto sin comerlo ni beberlo en medio de un grupo de chicas que mojan las bragas cada vez que lo ven. Si a esto se le suma que el chico es un poco parado y no se da cuenta del asunto, la trama tiene un sinfín de anécdotas que explicar. No entraré en si hay muchos mangas dentro del género que no innovan y terminan todos recurriendo a los mismos gags, o si este tipo de historia puede llegar a ser repetitiva, porque no estoy analizando este grupo.

La obra en concreto del género harén de la quiero hablar hoy es Negima! Master Negi Magi. Este manga, creado por Ken “Love Hina” Akamatsu fue publicado en nuestro país por la editorial EDT y consta de 38 tomos; últimamente ha vuelto a estar en la boca de todos debido a la posible secuela que dibujará, UQ Holder!, pero aún no se sabe nada. El mangaka nos presenta un mundo en el cual la magia existe, aunque los magos se mantienen de incógnito. Concretamente, nos cuenta las aventuras de un joven genio llamado Negi Springfield. Pese a su corta edad —10 años— Negi quiere seguir los pasos de su desaparecido padre y convertirse en un Magister Magi. Para eso debe superar el examen final cuya prueba consiste en ser profesor de inglés en Japón, concretamente en una clase llena de adolescentes.

El argumento es de lo más original en la presentación, y nos encontramos unos primeros tomos algo cómicos en los que Akamatsu decide continuar lo que venía haciendo hasta entonces: gags arquetípicos del género (solo que ahora tienen un toque de magia). La situación puede hacerse un poco aburridilla, es buena la intención, pero falla en la ejecución (hablo desde la perspectiva de una persona a  la que le gustan los mangas harén pero se cansa rápido de ellos si se vuelven repetitivos: a los fans más acérrimos les encantarán los tomos).

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Más adelante, la trama da un brusco golpe de timón y se profundiza, enriqueciendo el manga y volviéndolo mucho más interesante. Lo bueno es que Akamatsu se vuelve entonces regular y nos ofrece una historia muy buena. Además, el arte consigue mejorar con la trama, parece que el mangaka se acostumbra a dibujar con ordenador y hacia el final ofrece páginas espectaculares. Otra medalla que puede colgarse el autor en este manga es que quizás haya dibujado uno de los elencos de chicas más grande que hay en el género: Negi tutela hasta 31 chicas, todas ellas con su presentación, personalidad y momento, teniendo su propio estrellato. Es increíble cómo no se olvida de ninguna de ellas y todas tienen cuota de pantalla, siendo lo suficientemente carismáticas para no caer en el olvido cuando no salen.

También quiero remarcar que debemos recordar que estamos leyendo un shonen, por lo tanto las batallas y el fanservice no faltan (Akamatsu es el rey de dibujar chicas sin pezones). En lo general todo está bien llevado: tiene un ritmo que hace que la cosa no se vuelva soporífera al final; se nota que no es su primer manga de éxito.

Y ah, no querría terminar sin acordarme de Jack Rakan, posiblemente el hombre más fuerte de la historia del manga (y no lo digo en broma). Es EL PERSONAJE del manga en mayúsculas, si alguien aún duda sobre si leer el manga, debería dejar de pensarlo y comprarlo aunque fuera sólo por conocer a este hombre.

  • Habiendo leído Love Hina, también un harem manga (y no fue el primero del maestro), y habiéndome gustado debo reconocer que por lo que había que contar 14 tomos me parecieron algo excesivos.

    Ni que decir tiene que Negima es demasiado larga, y tras probar los primeros tomos y por motivos de trabajo tener que leer varios tirando hacia el final, debo decir que no me gustaron lo suficiente como para terminar la colección, y soy de los que las terminan para no dejarlas a medias.

    Sobre gustos no hay nada escrito, pero a quien no le encantara Love Hina no le recomiendo esta obra, porque para mí es peor.

    Lo que no entiendo es que Akamatsu-sensei no dibuje pezones: la guarrería está ahí de todas formas, no viene de un par de trazos más y por censura no será, ya que pezones en shônen han salido muchas veces, preguntádselo a Masakazu Katsura si no.

    De todas formas hay maneras y maneras de llevar un harem manga, y las obras de este señor por ahora están resultando infinitamente machistas. Es fan service con algo de historia.

  • RecheKun

    Comparto la opinión de Moroboshi… para mí es muy inferior a Love Hina y además “odio” el punto del besuqueo extremo, todas sirven.

    Personalmente, la leí por scans pero no llegue muy lejos.