Y qué si a los niños no les gusta lo último de Ghibli

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Últimamente me he quedado bastante sorprendido con un tema que ha saltado por casi todos los blogs medio importantes de noticias de este país: resulta que a los niños japoneses no les ha gustado lo último de Ghibli. Parece ser que no acaban de conectar con Kaze Tachinu, lo último del estudio, que ahora mismo está en cines desde hace apenas unos días. Los niños y niñas japoneses no acaban de entender ni la historia ni las motivaciones de los personajes de una película que se tercia como la biografía inventada de Jiro Horikoshi, el hombre que diseño el avión de combate Zero, usado en el ataque a Pearl Harbor durante la Segunda Guerra Mundial, argumento que también ha dado bastante de lo que hablar, llegando a tachar a Miyazaki de “anti-japonés”, pero en el que yo no voy a entrar ahora mismo.

Prefiero centrarme en esas reacciones que han tenido los padres nipones, los cuales ante la indiferencia de sus hijos hacia el film, han empezado a quejarse: esperaban encontrarse con un nuevo Ponyo en el Acantilado (película de Miyazaki de 2008), una excelente y moderna muestra de todo lo que Ghibli ha sabido hacer en general durante su trayectoria como vanagloriado estudio de animación: crear películas que jugaran en dos ligas. Por un lado, esas cintas conseguían satisfacer a los niños con una animación muy colorida y unos argumentos no demasiado densos en apariencia, repletos siempre de fantasía y magia. Y, por otra parte, lograban que los adultos, muchas veces obligados a ir al cine con sus hijos, se quedaran incluso más prendados que sus hijos de esas historias. Y por eso precisamente Ghibli ha llegado a donde está actualmente.

Desde hace algún tiempo –no tanto como lleva el estudio en esto– se han popularizado de hecho muchas series que juegan bastante a eso: mucho se ha hablado de la alabada Hora de Aventuras y de ese extraño y muchas veces valiente humor con el que se maneja la serie de Pendleton Ward. Y no sólo esa: Regular Show, Gumball, Gravity Falls o hasta que pasara de moda Bob Esponja son buenos ejemplos de ello también. Series que, gracias principalmente a internet, han visto como su popularidad ha ido creciendo desmesuradamente con el argumento de que “pueden ser disfrutadas por grandes y pequeños”.

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Y eso está bien. Muy bien. Soy un fiel defensor de la animación y de todo lo que ello implica, y me parece algo simplemente impresionante que un estudio consiga realizar productos que lleguen a tanta gente de diferentes edades. Pero si en este caso no se ha conseguido eso (sea por el motivo que fuere, pues yo no he visto la película), tampoco es nada grave como para atacar al estudio, o muchísimo menos a ese genio que es Hayao Miyazaki. La animación es una forma de contar una historia como puede ser cualquier otra, pero no nos cerremos en banda a que está ideada para contar relatos pensados para niños.

Esos limites, los del terreno entre una serie para adultos o una para niños, pueden ser abordados de diferentes maneras, y casi siempre el hecho de hacia dónde tire una producción está marcado por el mensaje que se quiere contar. En la ya citada Hora de Aventuras, por ejemplo, encontramos un humor muchas veces blanco y de situación, basado en las muecas de los personajes o en las absurdas vivencias de los protagonistas. Pero, en American Dad, por poner otro ejemplo, hay mucho menos de eso y bastante más de crítica social. Y eso, se quiera o no, es casi imposible de meter directamente en una serie que pueda ser para niños y adultos.

Si Kaze Tachinu es una película que parece sólo contenta a adultos es porque sus creadores han tenido la necesidad de contar una historia con una madurez que no podían representar de otra manera, abarcando a otros públicos. No siempre se puede hacer algo apto para todos. Ni tampoco es necesario.

Confío ciegamente en Ghibli, y esos comentarios me dan hasta más ilusión hacía un film que, visto lo visto, se podría consagrar como la obra más madura del estudio.

  • JJ

    Es una postura lógica. Se entiende que nadie en Studio Ghibli ha firmado un papel donde diga que sus películas deben gustar a todos (cosa que habían estado haciendo queriendo o sin querer) y que esta película sea mucho más madura no significa nada negativo. Cierto es que si se intenta aplicar esto a Pixar, nos parecería imposible, y muchas familias irían a ver la nueva de Pixar esperando ver una película dirigida a ellos.
    Me da la sensación, visto el tráiler y el argumento, que Miyazaki ha querido plasmar en una película (que podría perfectamente ser la última) todo lo que le identifica como persona, sus gustos por la aviación y la política, dejando atrás, de un modo algo inconsciente, su esfuerzo en conseguir que guste a todos (digamos que esto ha sido un Porco Rosso que se le ha ido de las manos) como si de un anciano al que ya le da igual lo que haga, porque total, no le van a decir nada. No es algo malo. Es Miyazaki en estado puro, y no tiene por qué gustar a todos, pero eso… qué más da.

  • Genaro Prieto

    No resta más que decir. Totalmente de acuerdo. Ahora sólo queda esperar que pronto podamos verla por estos lados.¿Alguien sabe si Ghibli participará este año en la 70º Festival de Cine de Venecia?

  • Genaro Prieto

    Hoy lo han confirmado. ‘Kaze Tachinu’ competirá en el próximo festival de Venecia (http://www.labiennale.org/en/cinema/70th-festival/line-up/off-sel/venezia70/venezia70.html?nocache=true&currentpage=2).

  • Heinz Freyhofer

    ¡Y es muy probable que igual cosa pase con la próxima película de Takahata!

  • Antonio Bravo

    Bajo esa lógica La Tumba de las Luciernagas nunca podria haber existido. Lo que pasa es que Ghibli necesita hacer caja porque sino no vienen las demas peliculas.