Primeras impresiones de I am a hero

01269000101_gUnas semanas más tarde del Expomanga por fin están disponible en las tiendas los dos primeros tomos de I am a hero, con posibilidades a elegir: por separado o juntos, más interesante esta última que vale un euro menos en total. Y es que cada tomito cuesta 8,5 €, que no es un mal precio según el mercado, teniendo en cuenta además que al menos el primer tomo tiene más páginas de lo habitual y los dos cuentan con ocho páginas a color. Aparte de tener una impresión y un papel como en España gusta: excelente.

El argumento del manga es simple: un prota friki versus zombies. Dicen algunos que es por eso por lo que la editorial ha lanzado los dos tomos juntos, puesto que es en el segundo donde empieza la carnicería. Según la editorial, el primer tomo tenía un final muy abrupto y mejor así que esperar dos meses para continuar. O quizá simplemente así vendían dos tomos juntos y hacían más promoción entre los lectores interesados en una obra a la que se le ha dado mucho bombo desde el principio.

Pero en realidad, I am a hero es mucho más que un manga de zombies al uso. En realidad, estos dos tomos no son eso, son mucho más. Son la mejor historia de amor que he leído en un manga, y mira que he leído mangas. Una historia realista, cruel, sincera, sencilla, conmovedora y bonita. Y encima, el autor se permite el lujo de dedicar el primer tomo a introducir el tema zombie mientras escribe “Bakuman se hace mayor”, solo que en vez de “quiero ser el mayor friki del mundo” el asunto pasa a ser “fui el mayor friki del mundo, ¿ahora qué?” ¿Qué pasaría si los niñatos flipados de Bakuman descubriesen un día que la vida no es una historia de la Jump? Pues ni más ni menos que lo que sucede en I am a hero. Serían dos frikazos (otakings para los entendidos) atrapados en un trabajo basura y amargados al sentir que han dejado pasar buenas oportunidades en la vida. Sin abandonar las conversaciones metamanga y el amor, pero no el amor ñoñicursi del que tanta culpa tiene Toriyama, un amor de verdad, de los que podría tener cualquiera, no esas memeces de nos rozamos la mano un día y ya nos casamos.

Realmente el punto fuerte de la historia es su protagonista. Alguien humano. No es el típico prota de un manga shonen, guapo, fuerte y heroico cuyo único puente débil es que es glotón o ingenuo. Y por supuesto no se las lleva de calle ni todo el mundo es su amigo. No es un modelo a seguir. Alguien realmente vulgar. Alguien que da hasta lástima.

La obra de Kengo Hanazawa recuerda a otros mangas, como los que podemos ver entre las estanterías del protagonista: Gantz, Homunculus… Historias sorprendentes, inusuales, raras. Como las de Minetarô Mochizuki, con quien guarda un estilo gráfico muy parecido. A partir del segundo tomo el manga abandona el toque costumbrista y se centra en la acción. No sabemos por qué se ha desatado un apocalipsis en Japón, pero el pobre Hideo ya puede poner tierra de por medio si le dejan y dejarse de miedos y paranoias. Y es que ahora que Gantz nos va a dejar y Hakaiju anda próximo a ello, algún drama apocalíptico japonés teníamos que regalarnos a los ojos. Y nada mejor que uno nominado tres veces a los Manga Taishô.

  • No iba a comprarme este manga. No tengo demasiado dinero, no me caben ya los cómics en casa, no soy fan de los temas zombis… pero las recomendaciones de todos, empezando por el ilustre Marc Bernabé y continuando por comentarios como este me han convencido y ya he encargado el pack con los dos primeros tomos, que de hecho no es más que repetir la promoción que Norma ya ha aplicado a otras colecciones.

    Lo que me excita más es que hayas mencionado a Minetarô Mochizuki, algo que no había leído en otras reseñas, porque al enterarme de qué iba este manga inmediatamente pensé en la injustamente olvidada Dragon Head, que me encantó, y ahora confirmas mis sensaciones.