Reseña de Sailor Moon

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En el momento de escribir esta reseña estamos cerca del ecuador de la edición más reciente de la obra más conocida de Naoko Takeuchi, con 5 volúmenes de los 12 que forman la versión de Norma Editorial, por lo que ya podemos dar una visión de lo que nos ofrece este clásico de los años 90 que llevábamos tantísimo tiempo esperando que volviera y además en condiciones.

Y es que posiblemente no hay ningún otaku que no conozca Sailor Moon, pero las generaciones se van renovando y es necesario que las grandes obras perduren y las lean todos los que aseguran que son fans del cómic japonés, así que vamos allá.

En 1991 Naoko Takeuchi, que por cierto es desde 1999 la esposa de Yoshihiro Togashi (Hunter x Hunter, Yu Yu Hakusho, Level E), a pesar de nuestra broma por los Santos Inocentes, empezó un manga protagonizado por una luchadora adolescente en traje de marinerita, Sailor V, que cuando fue adaptado al anime se convirtió en una historia protagonizada por aquella chica y 4 más. De ahí salió Sailor Moon, que se desarrolló en paralelo a Sailor V durante los mismos años, de 1991 a 1997, pero con 18 volúmenes en vez de los 3 que forman la obra original, que se quedó en una especie de precuela del manga que se convertiría en un bombazo y que hoy reseñamos.

En fin, Sailor Moon es un cómic del género de las magical girls (chicas con poderes que luchan contra el mal, como vemos también en Card Captor Sakura o Puella Magi Madoka Magica) protagonizado por Usagi Tsukino (Bunny en la versión televisiva que nos llegó años ha), una desastrosa estudiante de 14 años que un buen día conoce a Luna, una gata que habla y que le revela su verdadera identidad: la chica es en realidad Sailor Moon y tiene como misión luchar contra el mal para proteger la Tierra, al mismo tiempo que deberá encontrar a la Princesa Serenity junto con Sailor Mercury, Sailor Mars, Sailor Jupiter y Sailor Venus (Sailor V), compañeras a las que irá conociendo en los primeros capítulos del manga.

Por el camino conocerá también al misterioso Tuxedo Mask, el hombre del que está destinada a enamorarse y con el que unirá sus poderes para poder hacer frente a las oleadas de enemigos con nombres de piedras preciosas que invaden la Tierra una y otra vez para conseguir la energía de la gente, ajena a la situación.

Así se desarrolla el primer gran arco argumental y la estructura no cambia demasiado en los siguientes, en los que lógicamente irán apareciendo nuevas amenazas, pero también nuevos aliados y nuevos poderes (que curiosamente eliminan a los enemigos siempre de la misma forma: deshaciéndolos).

En este aspecto Naoko Takeuchi demuestra una narrativa algo caótica, pues las escenas de acción no quedan siempre del todo claras y los personajes tienden a aparecer en los lugares sin que se nos haya explicado cómo han llegado hasta allí después de que en la página anterior se nos dijera que no podían estar más lejos. Otras veces la autora nos dirá que la tan manida fuerza de voluntad o del amor dan inesperados poderes a las agotadas protagonistas y el temible y aparentemente invencible enemigo muere de repente tras recibir un simple ataque.

sailorvenusA pesar de estas imperfecciones, que no son pocas, y pese a que es una historia en algunos momentos muy de princesas y muy orientada al público femenino, Sailor Moon consigue atrapar con sus tramas, sus escenas de humor y un dibujo cada vez más definido y precioso, pero sobre todo con las revelaciones que se irán dando a lo largo de la obra, porque además de ser guerreras nuestras protagonistas tienen un pasado (y un futuro) de lo más interesante con el que, sin duda, atrapar al lector.

En resumen, dadle una oportunidad a pesar de que le cueste un poco arrancar en términos gráficos y argumentales, aunque solo sea para hablar con conocimiento de causa de uno de los grandes de los años 90 en el mundo del manga.

En cuanto a la edición, Glénat, la que ahora es EDT, había publicado entre 1996 y 2000 los 18 volúmenes correspondientes a los 18 tankôbon japoneses, pero lo hizo con sentido de lectura occidental, sin sobrecubiertas, con una rotulación que dañaba la vista y, lo que es peor y por desgracia típico de aquellos primeros años de su andadura en la edición de manga, traduciendo desde el francés, lo que daba como resultado un texto extraño, con partes incomprensibles y cambios constantes en los nombres. Vamos, si leísteis la primera edición de Rurôni Kenshin en castellano y visteis algo raro (que deberíais haberlo visto), en el caso de Sailor Moon era aún peor.

En este sentido la llegada, tantísimos años después, de una nueva edición que no era kanzenban (se basa en la shinsôban japonesa de 2003 a 2004) pero sí aportaba algunas páginas en color (al principio del volumen, y por desgracia no dentro de él cuando hay varias portadillas que está claro que la edición en revista tenía en color) fue recibida con alegría. Se dijo que llegaría al mercado español después de pasar por Italia y Estados Unidos, pero no se supo hasta casi el último momento que la traería Norma, la editorial que está haciendo mejor las cosas en los últimos años. Y llegó, con sus sobrecubiertas, sus 8 eurillos por 230 páginas (nada que ver con Las vacaciones de Jesús y Buda), su sentido de lectura oriental, sus retoques por parte de la autora (que también es la causante de que no se haya respetado la bimestralidad de la edición por culpa de su obsesión con supervisar todas las ediciones del mundo) y su esperada traducción del japonés al castellano.

El papel esta vez es de calidad, la tinta se ve perfectamente y da gusto tener entre las manos esta nueva edición, pero no está exenta de fallos que no deberían darse en algo tan esperado y de una editorial como Norma. Por ejemplo, en los primeros tomos encontramos graves errores de maquetación en los índices, pero lo que duele es la traducción: es mejor que la del francés, eso sí, pero no es ninguna maravilla y el resultado es poco natural, confuso a veces y con errores tremendos en alguna ocasión. Un ejemplo de ello lo encontramos nada más empezar, con Usagi diciendo que tiene 14 años y va a segundo de bachillerato (grave lapsus de la traducción, cuando es segundo de secundaria), o en el volumen 2 de Sailor V, que también se ha editado aprovechando la ocasión y que nos llega a decir que en China hay 4.000 millones de personas cuando el texto japonés dice claramente 1.300 millones (y cuando sabemos que no hay tantos chinos). Cosas de este tipo, que se podrían haber evitado perfectamente y que nos sorprenden negativamente de vez en cuando.

En cualquier caso, si queréis leer Sailor Moon en condiciones mucho mejores que la última vez o queréis conocer un shôjo de magical girls que revolucionó el género y se convirtió en uno de los mangas más populares de la historia, tanto para chicas como para hombretones de pelo en pecho (porque los hay, y no son pocos), ahora tenéis la ocasión de hacerlo.