Reseña de Slow Step

slowstep

Aunque el maestro Mitsuru Adachi (Touch (Bateadores), Short Program, Q&A…) es por desgracia bastante desconocido por estas tierras, en Japón es muy querido y respetado y lo mismo ocurre en países más avanzados en temas de manga como Francia o Italia. Como sabemos que comprar manga publicado en estos dos países, o incluso en los Estados Unidos, no es algo tan raro para el otaku de nuestro país que busca joyas que no llegan ni llegarán en castellano, creemos que es necesario dar a conocer a este autor y sus obras, tanto las que os pueden sonar más como las más desconocidas.

A este segundo grupo corresponde Slow Step, un manga de 7 volúmenes y serializado en la Ciao de 1986 a 1991 que tiene la particularidad de ser considerado shôjo aunque el resto de la obra de Adachi-sensei está en la frontera entre el shônen y el manga para chicas y tiene un sabor muy parecido al de su colega y amiga Rumiko Takahashi. A pesar de que en toda su obra veremos elementos propios del shôjo, lo cierto es que Adachi es un maestro del shônen, pero el manga que reseñamos hoy es una excepción porque, de hecho, se publicó en una revista para chicas, su protagonista es una chica y el tema principal son los líos amorosos de la misma.

Pero si alguien se echa atrás porque “pasa” del manga de romances debería seguir leyendo dado que, como hemos dicho, este sigue siendo un manga típicamente Adachi, solo que esta vez es un pelín más shôjo que otras de sus obras. Y si os parece conocemos a los personajes, un trío bastante carismático encabezado por Minatsu Nakazato, la pitcher estrella del equipo de softball del instituto Asaoka que además asiste a segundo de bachillerato.

Hija de un enorme ex luchador poco conocido y un ama de casa corriente, Minatsu no es especialmente femenina, pero aun así la pretenden hasta 3 hombres, uno de ellos Shû Akiba, amigo de toda la vida y miembro del club de boxeo que no se toma demasiado en serio sus actividades deportivas ni se preocupa por su relación con Minatsu, que da por sentada debido a su carácter confiado.

La motivación deportiva y sentimental llegará con la aparición de Naoto Kadomatsu, estrella del boxeo juvenil que no va al mismo instituto pero “casualmente” es vecino de Minatsu. A pesar de su aparente seriedad, es extremadamente enamoradizo y pide salir a cualquier chica con la que se cruza, pero hay una que le gusta por encima de las demás: se trata de Maria Sudo, que no es otra que Minatsu disfrazada para despistar a unos gamberros que la buscan porque la chica fue testigo de un atropello cometido por ellos.

slow_step_v03_c23_161El lío está servido, y es que Minatsu empieza a quedar, por no decirles que no, con su amigo Shû y al mismo tiempo con Naoto (en su papel de Maria), lo que da lugar a divertidas situaciones de comedia en las que, por supuesto, debe disfrazarse y desdisfrazarse a menudo porque tiene la costumbre de quedar con los dos chicos el mismo día, a la misma hora y para llevar a cabo la misma actividad.

Hemos dicho que había 3 hombres enamorados de la protagonista, ¿verdad? Pues nos falta uno, que es el profesor Kango Yamazakura, el entrenador del club de softball del instituto, que tiene la custodia de Chika, su sobrinita huérfana y en ocasiones más madura que él. Como es habitual en las obras de Adachi, la condición de profesor no impide que se enamore de una de sus alumnas y que lo exprese abiertamente, y a su vez tendrá una admiradora, la problemática pero entrañable estudiante Ayako Sawamura, el típico secundario popular como lo era Harada en Touch, por poner solo un ejemplo.

A partir de este punto la historia de Slow Step se desarrolla, como siempre en Adachi, con escenas costumbristas, personajes muy bien construidos, silencios elocuentes y una mezcla de humor y seriedad que son marca de la casa para contarnos, poco a poco, por qué Minatsu sale con estos chicos y cuál de ellos le gusta más. Además, aunque no haya tanto deporte como otras veces también tendremos interesantes escenas de softball y boxeo, y un final sorprendente y aun así creíble.

Se trata, como hemos dicho, de una obra poco conocida de Mitsuru Adachi, pero sigue siendo muy recomendable (la podéis comprar en italiano) y tiene incluso una adaptación, bastante fiel por cierto, en forma de OVA de 5 episodios que se pusieron a la venta a la vez en 1991. Como curiosidad, cuando el tomo 5 del manga se puso a la venta en 1990 se alcanzó por primera vez en la historia la cifra de 100 millones de volúmenes impresos de un mismo autor, contando por supuesto todas sus obras hasta la fecha.

  • Ashita

    Creo que el último manga famosete de Adachi que me falta por terminar de leer, creo que compraré los tomos italianos en cuanto pueda. Eso sí, todo lo que llegué a leer de esta obra me gustó, era de sus mejores.
    Y yo calificaría alguna de sus obras como seinen.

  • Hombre, yo no diría que este es famosete, jeje… Incluso para los que conocemos a este señor famosete sería Hiatari Ryôko, o Niji iro Tôgarashi xD

    Pero sí, está muy bien y no le pondría ninguna pega. Algún seinen hay también, por ejemplo Jinbe, que ya veremos.

  • Ashita

    Ayer por fin puede terminar de leer Slow Step en un idioma entendible xD

    Tras poder haber disfrutado de la obra en su totalidad, Slow Step me ha gustado más de lo que esperaba. El cuarteto protagonista es carismático y Adachi, a pesar de jugar con tópicos, les da frescura, utilizando su estilo. Y lo que destacaria por encima de todo, es el giro que sabe darle a la obra a medio camino, cuando Maria ya no da para más, sabe modificar el curso.
    Además, el final es muy Adachi, te deja con muchos interrogantes, aunque puede que sea de los más “cerrados” que haya dibujado. Estoy muy contento con su lectura.