Reseña de Las vacaciones de Jesús y Buda

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Cuando ya se han publicado 6 volúmenes de esta obra, aunque dio que hablar ya antes del inicio de su publicación en castellano, seguro que no queda ningún otaku que no haya oído nada de Las vacaciones de Jesús y Buda, y es que el título es de lo más llamativo. Una buena estrategia por parte de Norma Editorial, eligiendo inspirarse en la edición francesa (solo en el título, que nadie se asuste) y dejando a un lado el título original (Saint Oniisan) o el internacional (Saint Young Men) de este aclamado y premiado manga de Hikaru Nakamura.

En circunstancias normales nos quejaríamos por este cambio de título, y es que los tiempos de adaptaciones tipo Campeones (a.k.a. Oliver y Benji) o Dos fuera de serie (a.k.a. Juana y Sergio) en vez de los respectivos Captain Tsubasa y Attacker You! deben quedarse en los primeros años 90 y el otaku actual ya no los acepta, pero este es un caso excepcional. Había que llegar a un público más amplio que el que obtiene habitualmente el seinen humorístico (por desgracia no demasiado) y se optó por un nombre descriptivo de lo que nos encontramos en esta obra.

Porque es eso: Jesús y Buda se toman unas vacaciones de lo que sea que hacen en el Más Allá, el Cielo o como se le quiera llamar y se bajan a Japón para hacer realidad lo que sería el sueño de muchos otakus: vivir allí en un apartamento y disfrutar de lo que el país ofrece a cualquiera que lo visite. Los gastos, eso sí, literalmente a cargo del Cielo.

Y aunque no lo sabíamos resulta que son amigos y hasta tienen personalidades muy parecidas, ambas más bien inocentes y pusilánimes, asustadizas e impresionables, pero también alguna diferencia, básicamente que Jesús tiene un agujero en la mano (en sentido figurado, aunque pueda parecer un chiste) y Buda es muy ahorrador. Esa sería básicamente la única fuente de conflictos en su convivencia, pero en general está bastante exenta de problemas.

El día a día de esta extraña pareja, que vemos en versión moderna siempre en camiseta blanca con alguna frase referente a las respectivas religiones de sus dos miembros y con aficiones típicas de cualquier joven de hoy (Jesús, por ejemplo, lleva un blog y juega online), consiste en visitas a acontecimientos que tienen lugar en el pueblo japonés de Tachikawa, compras, excursiones a otras localidades y hasta problemas cotidianos que van desde las enfermedades a los cambios de temperatura, pasando por los cumpleaños, la contabilidad mensual o la cocina.

A todo ello se enfrentaran con el hándicap de tener un aspecto y unas “habilidades” que no les ayudan precisamente a pasar desapercibidos, aunque sorprendentemente nadie los relaciona con las figuras históricas que son en realidad, y eso que ve a la legua quiénes son. Cierto es que si viéramos a un tipo clavado a cualquiera de los dos protagonistas por la calle no pensaríamos que es el mismísimo Jesús o el mismísimo Buda, pero cuando les suceden cosas inexplicables cada vez que tienen problemas tendrían que levantar más sospechas, especialmente cuando sus respectivos discípulos acuden en su ayuda cada dos por tres y estos no tienen ningún reparo en utilizar abiertamente sus poderes.

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En fin, no hay que buscar los tres pies al gato: es un manga de humor, en él ocurren cosas absurdas y hay que tomárselo así. Pero no podemos decir que sea un slice-of-life normal, no es un manga costumbrista propiamente dicho, a pesar de que carezca de trama y se pueda leer en cualquier orden prácticamente. Hay que tener en cuenta el factor religión, y es que la gran mayoría de los gags tiene que ver con ella, de una forma respetuosa que no podría ofender a nadie (eso sí, no se les ocurrió meter a Mahoma ni nada parecido o no habría pasado del primer capítulo sin amenazas a la autora) pero que requiere cierto conocimiento por parte del lector. Multitud de juegos de palabras relacionados con las mitologías de Jesús y Buda pasan desapercibidos si el público no pilla las referencias, y en ese caso no funcionaría el humor.

Tampoco es que haya que saberse la Biblia o la vida de Buda al dedillo, pero ayuda saber de qué se está hablando. Eso sí, en opinión de quien esto escribe debe de ser extremadamente difícil traducir este manga, porque los juegos de palabras son complicados de adaptar, pero cuando incorporan imágenes no hay manera y muchas veces la intención inicial se pierde, de forma que el resultado no es tan tronchante como nos lo han querido vender. Repetimos: esto es la opinión de quien esto escribe. Por suerte para este manga, y para la editorial que lo publica, está gustando bastante y la mayoría de opiniones considera que sí, que es para partirse de risa. Y no olvidemos que fue ganador del Premio Cultural Osamu Tezuka en la categoría de historia corta en 2009.

En estos momentos en Japón se han publicado 8 volúmenes recopilatorios, 6 de los cuales ya disponibles en castellano, y eso significa que el ritmo de publicación por parte de Norma tendrá que bajar muy pronto, pero no será un problema para los bolsillos de los otakus: su precio es de 8 euros, el habitual, pero cada uno de sus tomos tiene solamente 128 páginas, lo que echa bastante para atrás y por desgracia se ha repetido con Aristocracia campesina, de Hiromu Arakawa. Es verdad que hay 8 páginas en color, pero también están en Sailor Moon y por las 230 páginas de cada tomo de la obra de Naoko Takeuchi tenemos que pagar los mismos 8 euros. Y si os dicen que el material de la sobrecubierta es especial, brillante o lo que sea podéis contestar que no justifica esos 8 eurazos y que, además, se arruga y se ensucia con extrema facilidad. Opiniones sobre el contenido aparte, este es el gran contra de Las vacaciones de Jesús y Buda.

  • Calave

    Cómo tú dices, el principal inconveniente de este manga es su relación páginas/precio. Por lo demás, lo considero un manga bastante notable.
    Nunca me canso de insistir sobre lo bueno que es el humor de Hikaru Nakamura, siendo su primera obra, Arakawa Under the Bridge, mucho mejor que la propia Saint Young Men. No obstante, y como ya he discutido con mucha gente, AUtB es un humor tan japones que es difícil que llegue a nuestro país, una pena, porque Nakamura es una de mis autoras fetiche.