¿Se muere el shojo o se muere el manga?

marmalade_boy004

En los últimos días la polémica corre por redes sociales, blogs, foros y otros medios de opinión. Ya no se publica tanto shojo como antes y no parece que la situación vaya a cambiar a corto plazo. ¿Se muere el shojo? La respuesta es sencilla: no. Simplemente esta situación responde a la crisis. Todo vende menos que antes y las editoriales, como el esto de empresas, tienen problemas de financiación, así que han de optimizar sus recursos y publicar títulos con los que maximizar los beneficios o al menos recuperar la inversión lo antes posible. Y desgraciadamente, ningún shojo ofrece esa posibilidad de hacerlo en estos momentos al mismo nivel que otro manga.

Pero, ¿cómo hemos podido llegar a esta situación si a comienzos de siglo este género parecía caballo ganador? Gracias a la emisión en televisión de Marmalade Boy el shojo empezó una edad dorada, sin ser una exageración, claro, pero el riesgo no era mucho mayor a cualquier otro título. Pensemos también que antes de ese momento, octubre de 1998, apenas tres títulos shojo habían conseguido ser publicados por completo o estar a punto de ello: Luchadoras de leyenda, RG Veda y Sailor Moon. Sin embargo, la situación del manga en general era similar. Se publicaba más de tipo shonen, sí, pero la mayoría se cortaban por falta de ventas.

Después de esa fecha el interés por el género aumentó hasta el punto de que Planeta catalogaba Video Girl, la obra clave de Masakazu Katsura, uno de los pocos autores que vendía bien en España y publicada originalmente en la Shonen Jump, como shojo. De todas las etiquetas posibles para colgar a la obra se elegía una falsa. También hay que recordar el fenómeno vivido por entonces y destacado por todos los entendidos: el manga había creado una generación de lectoras, sin duda gracias al shojo manga. Entonces, si hace podo más de una década la situación era tan dulce, ¿por qué vivimos ahora momentos tan amargos? ¿Por qué esa generación de lectoras –y lectores– ha abandonado el género?

El primer factor posible, sin contar la crisis económica, es la moda. De la misma manera que antes triunfaban las comedias picantes, ahora se lleva el manga catastrófico tras haber dejado atrás el género de gotilolis.

El segundo factor es la segmentación. Si ya el manga es un segmento dentro del cómic bastante cerrado, el shojo es un segmento de un segmento ya bastante cerrado. En España en general el lector de manga no lee otro tipo de cómic, de la misma manera que el lector generalista no se acerca al manga. Hasta tienen sus eventos diferenciados y las editoriales separan y especializan sus publicaciones siguiendo este sectario comportamiento. Y si ya los compradores de manga son cuatro gatos, si encima se segmentan un poco más queda un nicho de mercado de un nicho de mercado de un nicho de mercado, que puede ser fiel y comprar religiosamente como para hacer al género rentable, pero sin margen para adoptar ningún riesgo. Y como hemos dicho al comienzo, ahora con la crisis se busca cero riesgos.

Finalmente está la madre de los problemas: la edición cortoplacista. España, aun siendo uno de los mercados foráneos de manga más importantes del mundo, no deja de ser diminuto, contando con hándicaps como la distribución que hace imposible servir a toda la población o la dificultad de aprovechar las posibilidades de la lengua. Las ediciones francesas se venden en Francia, Bélgica, Luxemburgo, Suiza y Quebec, mientras en España lo mas lejos que llegan algunos títulos de manera legal es a Andorra, sin contar lo que distribuye Ivrea en Argentina.
7258

Es verdad que las editoriales españolas son pequeñas empresas, o divisiones de multinacionales mantenidas mientras no estorben demasiado y no pueden realizar estudios de mercado. No sólo eso, sino que la promoción ha brillado por su ausencia. Durante el boom económico, los mangas han salido como quien da de comer a los cerdos, sin importar el qué ni el cómo. Así, obras magníficas han pasado sin pena ni gloria porque los posibles compradores ni se han enterado de su existencia. A falta de medios de comunicación profesionales los aficionados han recurrido a páginas web creadas por fans, con un nivel semiprofesional, pero cojas a la hora de analizar y comentar los títulos más allá de los que no sean sus preferidos o las editoriales quieran publicitar. Ni planes a largo plazo,siguiendo una política similar a la búsqueda del oro en el viejo oeste: allí donde encontraban una veta la explotaban hasta agotarla y volvían a buscar en otra parte, sin realizar una prospección adecuada. De esta manera, por dar un ejemplo, cuando se llevaba el estilo Shinjo, en las tiendas abundaban los mangas de este tipo. Cuando pasó la moda, no había nada que ofrecer ni un producto sustitutivo.

Además, las editoriales no han mantenido una comunicación fluida con los lectores, ni se han esforzado por incitarles a comprar hasta la bajada de ventas por la crisis. ¿Por qué EDT no dio la tabarra que da con Shintaro Kago con La Venta de Orfeo? ¿Por qué Ivrea no ofrecía el primer capítulo online de sus mangas como hace ahora? ¿Por qué Norma no hacía megapromociones con cofre, regalos y web exclusiva más allá del manga de éxito? ¿Por qué Planeta no cuidaba sus ediciones como hace ahora? ¿Han luchado las editoriales por mantener a los lectores, por evitar que se aburran? ¿Cuántos compradores del primer tomo de Naruto que se publicó en 2002 siguen comprando el manga once años después? Con Vagabond ya podemos hacernos una idea de que muchos han abandonado, vista la poca prisa de Ivrea por sacar un tomo nuevo.

Viendo que los problemas analizados afectan al manga en general, ¿por qué la situación de otros tipos de manga no es igual? En realidad la situación actual no es muy distinta de la relatada en 1998. Pocos mangas de estilo shojo habían vendido bien de los pocos editados, pero en general pocos lo hacían. Y ahora podemos decir que ha habido pocos títulos shojo que han vendido muy bien, de la misma manera que pocos títulos en general han vendido muy bien. Marmalade Boy ha contado con tres ediciones a sus espaldas, Fushigi Yûgi con dos español y otra en catalán, varias obras de CLAMP con dos ediciones, Paradise Kiss se ha reimpreso en varias ocasiones… Es cierto que One Piece, Naruto o Death Note tienen unas ventas muy superiores a cualquier shojo, pero también es verdad que la mayoría de shonens tampoco tiene ventas extraordinarias, seguramente siendo superadas por los shojos citados.  En general, pocos títulos han gozado de estas cifras, la proporción se sigue manteniendo.

¿Es cierto que hace tiempo que no se publica un shojo que consiga buenas cifras? Sin duda. ¿Podemos achacarlo a que los chicos no compran shojo? Respondiendo a la gallega, ¿podríamos acusar a un panadero que no vende pan de que sus posibles clientes no comen pan o consideraríamos que ese panadero no sabe vender pan? ¿Podríamos pensar que las editoriales les han querido vender al público masculino obras que publicaban en la línea Ladies o publicitaban como un manga para chicas listas? Preferían centrarse en el nicho del nicho porque sabían que podían rentabilizar la inversión de manera cómoda y pasar a otra cosa.

¿Podíamos pensar que la culpa es de los scans o del mercado de segunda mano? Siendo realistas, la mayoría de la gente que recurre a estos medios no tiene ninguna intención de gastarse su dinero en un producto nuevo. Si no hubiese piratería o intercambio tampoco comprarían. ¿Podrían hacerlo? Cabe la posibilidad, pero ya hemos analizado el poco esfuerzo y/o la dificultad de las editoriales por conseguirlo. Y si éstas ni siquiera han luchado por mantener un fondo editorial básico de obras que deberían estar a la venta siempre, menos inversión van a hacer en intentar que un manga cualquiera resulte más interesante comprarlo que leerlo de prestado. No se trata ya de una edición fiel a la japonesa como sucedía antes de la publicación de Ruroni Kenshin, cuando se impuso este formato, ahora el lector quiere más, exige más.

anime-nodame-cantabile-finale-393652

El lector exige una edición sobresaliente, que le incite a la compra. El ejemplo es Blue Exorcist. Seguramente en dos años el lector medio no lo quiera ni regalado, pero en su fecha de lanzamiento deseaba este manga. La editorial supo crear expectación, consiguió que los lectores lo quisieran y lo comprasen antes de quedarse sin el cofre y los otros regalitos. Veamos el caso de Nodame Cantabile. El público la quería, pero para cuando se publicó ya conocía la historia porque la había leído en la red o visto su serie de animación o imagen real. Si el manga no ofrecía ningún detalle más allá de su edición corriente, ¿para qué comprarlo a pesar de toda la promoción realizada?

Y es que el lector exige reducir los tiempos con Japón. Si quiere y puede leer el manga al tiempo que se publica en origen, ¿por qué va a esperar más de un año, si para entonces le van a interesar otros? Si con el tomo 13 de Evangelion pudieron hacer una edición internacional y venderlo en España un día antes respecto a Japón, ¿por qué no con los demás? Si cualquier aficionado con pocos medios puede traducir, rotular y subir a la red un manga en cuestión de horas desde su publicación original, ¿por qué una editorial profesional no va a poder hacer lo mismo y publicar un tomo con una diferencia de semanas como han hecho en otras ocasiones? Dirán que es cosa de los japoneses, ¿pero ahora que en Japón venden menos se pueden seguir permitiendo el lujo de perder ventas internacionales?

Y pensemos en el peligro acechante: la globalización ha hecho posible comprar ediciones extranjeras de idiomas conocidos en unas condiciones excelentes. Cuando estas ediciones sean mejores y más baratas que las españolas, ¿quién va a comprar estas últimas si salen a la venta más tarde?

Podría parecer un futuro muy negro. Sin embargo, no sería la primera vez que el mundo del cómic en España las pasa canutas o una generación abandona la lectura. Sucedió con Bruguera, con Cimoc y El Víbora, con el manga en general, y de todos los baches ha salido. ¿Cambiará la situación y volverá a haber un boom del shojo? No podemos saber si sucederá a largo plazo, ya hemos dicho que el mercado en España es cortoplacista.

  • Ciertamente es un tema muy interesante para debatir, pero a la vez muy difícil.

    Cada uno tiene su situación particular y puede haber dejado de comprar manga, y shôjo concretamente, por distintos motivos, que sumados dan la impresión de que el manga orientado inicialmente a las chicas ha sufrido un bajón tremendo en nuestro mercado.

    Es el efecto contrario al que, en su día, provocó el público femenino comprando Marmalade Boy y potenciando el shôjo y, con él, el manga al traer al mundillo a miles y miles de chicas que antes pasaban de los cómics y que entraron para quedarse, pero que ahora quizá no encuentran obras que les motiven de verdad.

    Puede ser la crisis, claro, pero también que está llegando mucha morralla que hace sombra a las auténticas obras de calidad, por desgracia escasas. Esta morralla se vendía en tiempos de vacas gordas, pero ahora somos muy selectivos porque la situación obliga.

    En mi caso ya no compro nada de shôjo, e incluso debo elegir el shônen que compro porque no puedo con todo estando en paro.

    Paradójicamente, las editoriales sacan menos cosas pero intentan satisfacer más al lector con ediciones más curradas, que para él son más difíciles de pagar en los tiempos que corren.

    La pregunta es: ¿por qué cuando llegaba tantísimo manga no se editaba mejor? Quizá un lector potencial de Master Keaton no la está comprando y habría pagado por la misma edición hace 4 años, mientras que ahora desearía que se editara en tankôbon, por ejemplo.

    En resumen, en mi opinión es un conjunto de circunstancias, personales y globales, pero sería lo siguiente: menos shôjo del bueno y menos poder adquisitivo.

  • chicomanga

    Master Keaton se publica ahora porque antes no podían hacerlo, pues no lo permitían sus autores. Es verdad que se han pasado bastante con el precio, pero supongo que así esperan compensar la bajada de ventas, la subida de costes y seducir a un comprador indeciso.

    La verdad es que viendo todos los saldos de Glénat no creo que la morralla publicada (aunque a mí había títulos que no me parecían morralla) vendiese bien. Más bien con las megaventas de algunos títulos compensaban los balances. Veo más importante en este aspecto la falta de marketing, de una promoción y un formato adecuados, como cuando Detective Conan y One Piece cerraron por falta de ventas y unos años después se lo quitaban de las manos.

  • OBJECIÓN: En Paraguay(es el país del que sé que, sí o sí, se hace) y gran parte de Latinoamérica, en tiendas especializadas se venden las ediciónes españolas, sea de la editorial que sea. Eso sí, se vende más cara. Por eso existen las editoriales latinas, que venden los cuatro superventas a un precio muy inferior.

    ¡Esas cosas se miran antes de ponerlas, hombre!

  • chicomanga

    El artículo especifica claramente los sitios a los que sólo llegan de manera legal. Que esas tiendas tengan mangas de publicación española no lo niego de ninguna manera, pero no será porque se distribuyan allí con permiso para hacerlo.

  • Es TAN cierto lo de la segmentación… y aun más, estigmatización.
    Por ponerlo de forma simplista: que te guste leer (libros, no cómics) ya te hace “raro”, es decir, no es lo más frecuente, ya es una particularidad (aunque cada vez está más “de moda” leer)
    Que te guste leer cómics tiene un segundo estigma, encima de que lees, resulta que lo que te gusta son dibujitos, ergo, tu nivel intelectual es inferior, y prefieres leer cómics a libros porque son “para tontos” (sobra decir que yo no lo pienso pero… en fin, la gente es muy cerrada de mente a veces)
    Si encima te gusta el manga, ya tienes un tercer estigma, te gustan dibujitos chinos con ojos gigantes, pelos de colores, tetas enormérrimas y, en general, cosas “extrañas”
    Nos vamos metiendo en nichos cada vez más reducidos
    Y el shôjo es la guinda del pastel, gastarte dinero y ocupar espacio en algo que no deja de ser un culebrón versión papel y con dibujos rarunos es el acabose
    Yo ya me he resignado a que el mercado del manga en España está de capa caída, en clara desventaja con otros mercados europeos y que la solución es practicar idiomas. La parte de mi “mangateca” dedicada a tomos en inglés es cada vez mayor y recientemente he añadido algunos tomos en italiano…
    La situación no me da otras opciones

    Muy buena entrada

  • Sergi

    Todo muy bien y muy bien escrito, chico.

  • He comentado en varios de los blogs que han dado su opinión, incluso escribí la mía en nuestra web así que no tengo mucho que añadir, solo felicitarte por el post.

  • Por supuesto, lo de Master Keaton es un ejemplo, ya sé que no se podía editar por temas legales hasta hace muy poco. Pero pasa con muchas obras.

    Lo de los idiomas que comentáis, es curioso porque yo ya lo hacía cuando el mercado estaba bien pero me faltaban obras como Ranma 1/2 (entonces cancelada por Planeta) y Captain Tsubasa (en aquella época todavía sin publicar aquí), pero en realidad para seguir a según qué autores, como mi adorado Adachi, es imprescindible tirar de ediciones extranjeras.

    Lo que me sorprende positivamente es que la gente esté empezando a consumir manga en francés, italiano o inglés en un país que pone el grito al cielo cuando un videojuego no llega traducido al castellano y que prefiere pagar 70 euros por ese videojuego que 25 por la versión británica, por ejemplo.